jueves, 26 de mayo de 2016

¿Qué pasó con la New Age?; Richard Smoley y algo de Gnosis *

***Bella noche de Jueves para todos.

Mucho se ha hablado y se sigue hablando sobre la New Age o Nueva Era.
Mucho de esa cultura se quedó y mucha se fué.
Les voy a compartir un artículo que he intentado traducir del reconocido experto en espiritualidad y religiones, especialmente de Gnosis, Richard Smoley, de quien no hace falta citar su enorme currículum, libros, y reconocimientos académicos a nivel mundial.
Richard hace un largo recorrido analizando algo que no todos conocen, especialmente sobre el orígen de la llamada New Age, y agrega sus propias reflexiones sobre ésta cultura que pareció florecer hace un tiempo, y que el mismo tiempo y las miserias humanas amantes del vil negocio, se ocuparon de pudrir.

Personalmente coincido con Smoley sobre la falacia o mejor dicho ineficacia de muchos postulados de la New Age, por ejemplo aquello de *crea con tu mente lo que quieras materializar*. Éste concepto se vió severamente corrompido desde el momento que muchos farsantes usaron lo positivo de la New Age únicamente para vivir de ella generando un nicho de ventas muy importante, porque si algo será siempre un gran negocio es precisamente el drama existencial de los individuos.
Yo rescato de la New Age lo positivo que creo, fué el puntapié para muchas personas de adentrarse en *otra cosa* que no fuera la vieja religión, aunque después muchas disciplinas terminaran siendo un mercantilismo espiritual.

Sirvió, a muchos les despertó el interés de lo que después les llevó a ir filtrando y al final quedarse con cosas positivas para su crecimiento interior, y eso se le agradece a la New Age.
Dicha cultura cumplió su ciclo, tal como lo dice Smoley, porque las cosas tienen que transformarse y adaptarse a su tiempo, hoy por ejemplo es nuestro tiempo y ese tiempo nos invita a refundar muchas cosas que ya no cuajan en éste tiempo.
Descartar por supuesto todo aquél disfraz de New Age que me recuerda a los típicos videos que ya conocía desde hace una decena de años atrás donde se prostituía el pensamiento noble por la necesidad material de las personas, y todo giraba en torno a adoptar pensamientos positivos...pero pensando en la temeraria *abundancia*, aún hoy esa bazofia sigue pululando.

Claro que somos capaces de crear con nuestros pensamientos, pero no funciona si las metas son materiales, el ejemplo que da Smoley sobre lo del cheque de un millón de dólares...es perfecto, incluso así sea un simple frasco de perfume. Además, se le pasó por alto a mucha gente que sus *creaciones mentales*creyendo que pueden ser convenientes para sí mismos siempre dependerán de *otras personas* y jamás algo que para uno puede ser necesario....va a funcionar si lesiona la voluntad de otra persona. Es lo mismo que la oración o el rezo o la plegaria...difícilmente se consiga algo personal si ese algo no involucra en el bien y el amor a otras personas y el respeto a su estado de consciencia y su estado de voluntad.
Ojalá algún día la gente pudiera comprender que asumir una actitud espiritual en ésta vida no le va a privar de su otra condición; la material.

Va a resultar siempre imposible crearnos un mundo espiritual aquí en la materia, estamos aquí en una dualidad incompatible porque si fuéramos seres espirituales puros, de hecho no naceríamos al mundo de la materia, y si fuéramos solo materia inerte no tendríamos consciencia de nosotros mismos.
Nuestro triunfo sobre la materia es lograr dejar prevalecer lo más que podamos al Espíritu que somos, pero aún así, el mismo cohabita con nuestra materia personal que a su vez cohabita un mundo material, y toda materia batalla diariamente contra el Espíritu, desde que nacemos materialmente hasta que morimos en igual condición.

La confrontación que todos e indefectiblemente cada uno de nosotros afrontamos a lo largo de la vida, cada vez que la atrofia material nos arrincona es algo ineludible, y será cuestión entonces de nuestra propia batalla interior, sabiendo que en el reino de la materia todos los artilugios imaginados siempre la harán vencer a ella por más que seamos avezados en cualquier tipo de espiritualidad, nuestra rebelión más fructífera será siempre la que demos contra la gran trampa material, que es imposible hacerle frente si no entendemos que existe el otro...y ese otro es lo que interacciona con nosotros...
No cuestionamos al árbol si reverdece o se seca, ni a la montaña si se derrumba, o al río si hace ruido o poco ruido, nuestra principal preocupación en la vida existe porque cohabitamos con 7 mil millones...que son como nosotros.

Hemos sido puestos a convivir...y esa es una de las grandes lides que tenemos, gran parte de nuestras conflictivas vidas pasan por eso...por el convivir..con nuestros compañeros de viaje.., es decir, el resto del mundo..
Cuando Smoley cita a Swedenborg, uno de los pilares de lo que luego fué la New Age, verán que la experiencia de Swedenborg viene a coincidir con lo dicho en el Nag Hammadi sobre la misión de aquél Cristo..., dos misiones, una corporizado aquí en la Tierra para dar un mensaje, y otra, incorporizado, especialmente cuando entró en el reino del demiurgo y los arcontes, sus esferas y la invisibilidad, un trabajo digamos...técnico, a rescatar las almas del hades, hacer temblar a los arcontes y girar las esferas en señal de señorazgo, es decir *hagan lo que hagan aquí estoy yo...alguien que no procede del mundo material que ustedes han creado, alguien Superior que le pone fin al abuso de sus enfermas creaciones y que hagan lo que hagan...la Creación se les vendrá encima*.

Ese Cristo no sólo fué una gran buena nueva cuando vivió físicamente en tiempos de aquella Jerusalem, aquél Cristo Místico y borrado de nuestra mentirosa historia le puso fin a nuestros padeceres, que no se refieren a nuestra vida material sino a la otra, la que enfrentaremos cuando dejemos la materia. Cuando nuestra escencia al salir del cuerpo iba al llamado purgatorio donde moraban las almas atormentadas, el demiurgo y sus arcontes tenían el control perverso total de nosotros, cuando Cristo *interviene* atravesando valiente un mundo desconocido de esferas malignas y poderosas, y con su poder, pureza y luz las vence y las deja atónitas, rompe el mecanismo injusto y vergonzante que fué creado sin la voluntad de aquella Santa Sofía...pobre Sofía que el Padre perdonó y redimió enviando a su hijo el Eón Cristo, el hechizo...fué desbaratado.

Después, Cristo hecho carne para darnos el Conocimiento, nos deja el sentido de la Gnosis..., como diciendo; *Ya he destruído el mecanismo amados míos, cuando vuestro cuerpo fenezca, que vuestro Espíritu comande la nave, ya les he dejado ese Conocimiento humano para que cuando los arcontes les interroguen, ustedes les digan quienes son y adónde van, para que vuestra luz los ponga en pánico y ustedes avancen hacia el Pleroma perdonados por mí por vuestros pecados inducidos, de los cuales han sido víctimas y no victimarios*. 
Pero para dejar el cuerpo material y permitir que el Espíritu comande la nave...y eluda a los arcontes hay que tener el Conocimiento...algo que se nos ha vedado, hasta la maravillosa aparición del Nag Hammadi.

Vivir en ésta dualidad tan difícil...ha sido siempre una quimera si pensamos en que la espiritualidad sola..nos va a salvar.., será nuestro esfuerzo de grabar a fuego en nuestra vida éstos conceptos, luchar cada día contra el engaño y darle batalla, una batalla no violenta sino inteligente, y perdonarnos nuestros errores si reparamos a quienes lastimamos, y luego nuestro perdón ya nos fué dado..., perdonar si logramos entender ésta condición que a todos nos atraviesa, más que victimizarnos por la agresión ajena...sentir misericordia por el agresor que está en tinieblas, no odiarlo jamás pero en la acción tratar de hacerlo rectificar, algo que en definitiva será proporcional a su propio grado de evolución y por ende, va a redundar en su voluntad de opción; o irse definitivamente de ésta cárcel material con el Conocimiento aprendido o regresar una y otra vez a la maldita rueda tramposa de alimentar a los arcontes.

Pero bueno..., perdón.., éstos temas me invitan a reflexionar en voz alta y suelo excederme,  da para largo..., mejor que lo diga Don Richard;



-No hace mucho tiempo yo estaba caminando por los pasillos de una feria de la Nueva Era en los suburbios de Chicago. Todos los personajes habituales estaban allí: cabinas para bahá'í y Eckankar; señoras que venden esencias y fragancias; bodyworkers que ofrecen diez minutos de masaje de silla; psíquicos que inspeccionan los campos etéricos, y muchos más. Como en la mayoría de los eventos de la Nueva Era a los que he ido a lo largo de la última década, la feria tenía una calidad que me hizo sentir cansado de ella.

He estado yendo a este tipo de reuniones durante más de treinta años, y en este punto ya no hay nada que pueda impresionarme con alguna novedad. Uno tiene la sensación de que para muchos, la energía que dio lugar a la Nueva Era ha disminuido.
Incluso el término Nueva Era ha llegado a sonar rancio, que se remonta a los años 80 y la Convergencia Armónica, y, aún más, a la espiritualidad de la contracultura de los años 1960.

Los intereses comerciales hoy la han hecho involucionar hasta en su nombre, prefiriendo el término *mente-cuerpo-espíritu* o *MBS*. En enero de 2012, una de la spublicaciones pioneras que se llamaba New Age Retailer cambió su nombre al por Retailing Insight .
Era la Nueva Era una moda?
¿Era una esperanza noble pero equivocada de que el mundo estaba listo para una iluminación a la que ahora parece indiferente u hostil? Probablemente ninguno. Lo más probable es que este es el caso: la mayor parte de lo que fue pionero en la Nueva Era, incluyendo el yoga, la meditación, y los alimentos orgánicos, se ha convertido en la corriente principal. Por lo tanto se podría decir que la Nueva Era se impuso en muchos sentidos, pero a costa de una frescura aparente.
¿Qué pasa con sus ideas? Muchas de ellas también entraron en la corriente principal e incluso se han convertido en clichés.

La frase Nueva Era en sí, se remonta mucho más allá de los años 60, incluso más allá del final del siglo XX. En primer lugar, se comenzó a utilizar en 1864, cuando un clérigo estadounidense, Warren Felt Evans, publicó un libro titulado La Nueva Era y Su Mensajero .
Evans fue propagando las ideas del gran visionario sueco Emanuel Swedenborg =1688-1772=. 
En la década de 1740 Swedenborg se sometió a una serie de despertares espirituales que, dijo, le dio acceso a los reinos invisibles y los significados ocultos de las Escrituras. Una de sus más notables declamaciones fue que el Juicio Final de la Biblia no tenía ningún parecido con la forma en que fue visto por el cristianismo convencional. Nunca fue la intención de significar una segunda venida de Cristo a la tierra. 

De hecho, la verdadera labor de Cristose llevó a cabo en su totalidad en el mundo de los espíritus, un reino que, para la teología de Swedenborg, ocupa un lugar intermedio entre el cielo y el infierno, y sirve como un centro para el recién fallecido. Esta región de los espíritus había acumulado una gran cantidad de escombros, tales como entidades de base y medias, y era necesaria una limpieza del lugar. El Señor logra esto en el año 1757.

Este juicio final, según Swedenborg, no tuvo consecuencias inmediatas para la vida en la tierra. Su único efecto sería debilitar el poder de la tiranía y la opresión espiritual =en particular por parte de la Iglesia Católica, y también entre los protestantes=. Nuevos horizontes en el mundo espiritual, por lo tanto se abrían. Esta fue la Nueva Era que Evans proclamaba, y Swedenborg era su mensajero.
En su camino Swedenborg tenía razón. Muchas de las ataduras religiosas que parecían sólidas en el siglo XVIII han sido rotos. Todavía hay una gran cantidad de tonterías, de engaño y delincuencia en la llamada ola espiritualista actual, pero también hay mucha más libertad de investigación, incluso la libertad de no creer si uno no lo desea.

Desde el siglo XIX, Swedenborg ha caído en el olvido comparativo, y Evans, el autor más vendido, ha sido casi completamente olvidado. Pero al término Nueva Era se le dio nueva vida en el siglo XX por figuras tales como la esotérica británica Alice Bailey, y, como hemos visto, la Nueva Era como un ideal alcanzó su propio pico a finales del siglo XX.

Para volver a la pregunta inicial: ¿cuánto hay de verdad en esta idea de una Nueva Era?
En un sentido trivial, cada época es una nueva era. Hoy en día nos enfrentamos a peligros y oportunidades sin precedentes. Así lo hicieron nuestros padres; también lo hicieron nuestros abuelos. Lo mismo ocurrirá con nuestros hijos y nietos. Así ha sido desde el comienzo de la historia.
Pero no creo que la condición humana vaya a cambiar de ninguna manera radical en el futuro. Sean cuales sean las maravillas y los desastres que puedan sobrevenir, todavía podemos nacer, experimentar amor, tener la experiencia de placer y dolor, y morir como los seres humanos lo han hecho desde el principio del tiempo.

Cambio de paradigma.

Esta frase es a menudo relacionada con la idea de la Nueva Era. Paradigma significa un modelo científico. La visión ptolemaica del sistema solar, que puso la tierra en el centro, era un tal paradigma. Fue sustituido por otro: el paradigma de Copérnico, que pone el sol en el centro.
¿Cómo surgió la nueva vista de reemplazar el antiguo? El historiador de la ciencia Thomas Kuhn hizo esta pregunta en su influyente libro *La estructura de las revoluciones científicas*. Su respuesta es algo como esto: Un modelo científico, inevitablemente, tiene algunos defectos. Explica los datos, pero no del todo a la perfección. Hay anomalías. Durante mucho tiempo, éstas se dejan de lado y/o se explican mejor con el paso del tiempo o simplemente son ignoradas. Pero después de cierto punto demasiadas anomalías se acumulan y ya no pueden dejarse de lado. La ciencia debe entonces encontrar otro modelo, otro paradigma.

En el caso de la astronomía, la visión ptolemaica explica los movimientos de los planetas bastante bien a la luz de las observaciones que se podrían hacer en ese tiempo =hasta el siglo XVI=.
Esto incluso incluye el movimiento retrógrado de los planetas. Si los planetas se movían alrededor de la Tierra, ¿por qué a veces se mueven hacia atrás en el cielo? La teoría de Ptolomeo respondió al postular epiciclos, lo que significa que los planetas no sólo giraban en torno a la tierra, también se movían en órbitas pequeñas cíclicas como lo hicieron. Con el tiempo la teoría de los epiciclos, que todavía no podía ser probada con los datos en su totalidad, comenzó a descomponerse. Los astrónomos respondieron al postular epiciclos dentro de epiciclos, pero hubo un momento en que este modelo parecía inverosímil. Otro tuvo que ser encontrado. 

La teoría de Copérnico, modificada por Kepler, representó el movimiento de los planetas mucho mejor. Esta fue una revolución científica, también conocida como un cambio de paradigma.
El cambio de paradigma que la Nueva Era ofrecía es más vago. Hasta cierto punto, esto tiene que ver con otra revolución científica, a partir de Newton a la física cuántica. La física newtoniana es mecanicista y materialista: es un universo donde rebotan las bolas de billar. El universo cuántico es mucho más extraño, y algunos de sus más brillantes teóricos han hecho hincapié en lo extraño que resulta .

Pero una idea de la teoría cuántica ha capturado la imaginación del público: el observador afecta a los resultados de un experimento simplemente mediante el proceso de observación. Esta teoría parece poner conciencia, en lugar de materia, en el centro del universo.
Esta idea fascina a la gente que no le gusta el universo newtoniano, que es materialista. Algunos físicos, tales como Amit Goswami, autor de The Visionary Window y otras obras, según la teoría cuántica demuestra que la conciencia es el fundamento de todo ser. Este es un paso que muchos otros científicos no están dispuestos a aceptar, en gran parte porque la teoría cuántica habla sobre el comportamiento de las partículas submoleculares y se oponen porque son muy reacios a decir que los efectos cuánticos se producen en escalas mayores. La física cuántica se define a veces como *la ciencia de lo muy pequeño*.
¿Qué significa todo ésto?

Sin duda hay un nuevo paradigma científico aunque es bueno recordar que gran parte de la teoría cuántica estaba en su lugar antes de 1930, por lo que tiene al menos casi cien años. Pero este nuevo paradigma, tal como se entiende y se aplica por los físicos a sí mismos, no prueba que la conciencia es la base de toda la existencia. Tampoco está conduciendo hacia una visión más integral y satisfactoria del universo. De hecho, la tendencia va en la dirección opuesta.
Una generación atrás había mucho entusiasmo, al menos en la mente popular, sobre las conexiones entre la física cuántica y el misticismo. Pero la mayoría de los científicos, con o sin razón, nunca lo han terminado de aceptar. Se mantienen firmemente en su perspectiva materialista.

Otras disciplinas también se han movido hacia atrás. La psicología de los años 60 y 70 abrazó enfoques humanistas y transpersonales, pero a todas luces este proceso se ha dado vuelta. La neurociencia ha tenido avances con la modificación del comportamiento a través de productos farmacéuticos que ahora los científicos parecen asumir más o menos universalmente, que la conciencia es un mero efecto secundario de los estados del cerebro.

No importa que esta afirmación no se haya demostrado ni siquiera se explica en cualquier tipo de forma coherente. La informática, por su parte, ha hecho tantos progresos en la simulación de procesos cerebrales, que algunas personas creen ahora que pronto será posible descargar su conciencia en un ordenador, lo que permite la cognición para ir a través de la operación de una máquina en lugar de un cerebro. Ya necesita su cuerpo para ser usted. Las mentes son máquinas, ya sea que están hechos de proteínas a base de carbono o de silicio.
En resumen, el paradigma de lo que se esperaba con tanto cariño para llevar a cabo una nueva y satisfactoria holística mirada sobre el lugar del hombre en el universo, no pudo llegar a ser. La ciencia convencional, por todos sus logros, es tan tristemente materialista como lo fue en los tiempos de la reina Victoria.

Esto no quiere decir que el cambio nunca llegará. Tendencias inversas a sí mismas sin previo aviso, y las modas en la ciencia van y vienen casi tan arbitrariamente como las de la alta costura. Pero así es como se ve ahora. 

Usted crea su propia realidad

En un sentido trivial, esto es cierto. Sus sentidos, sus nervios y el cerebro filtran los datos del mundo exterior =sea cual sea este mundo exterior, en última instancia es= y crean una imagen de la realidad que le permite funcionar.
Sin embargo, algunos de la Nueva Era van más allá. Dicen que todo lo que tiene que hacer es cambiar su forma de pensar y el mundo cambiará automáticamente.
Hasta cierto punto esto es cierto también. Digamos que usted está teniendo problemas de dinero. Intente este experimento mental. Creer, tan plenamente como sea posible, que un cheque por un millón de dólares está llegando la semana que viene. De repente, sus problemas parecen desvanecerse. Usted no tendrá preocupaciones.
Su pensamiento, sin duda cambia la forma en que se siente. Pero la afirmación de que usted crea su propia realidad es un poco más fuerte que esto. 

Se dice que si usted cree con tanta fuerza que esta comprobación se viene, va a venir: el universo se manifestará por usted. Y esta idea es más difícil de tragar. En el mejor de los casos, usted se motiva a esforzarse para traer más dinero en su vida; en el peor de los casos, es nada más que soñar despierto.

Algunas personas practican la visualización creativa. Por este método formulan una vívida imagen mental, y se concentran en ella para que la energía que se está generando hará que aparezca en el mundo físico. Esto puede o no, en ocasiones funcionar. Pero muy a menudo trae consecuencias no deseadas en su estela. Puede visualizar un cheque por un millón de dólares, y puede aparecer el cheque. Pero no contaba con el hecho de que se podría obtener a causa de un accidente incapacitante, y el cheque es para compensar el hecho de que nunca va a caminar de nuevo. Por supuesto, este es un ejemplo extremo. Otro resultado más probable es que usted no quiere lo que buscó porque llega de una manera no deseada y se siente decepcionado cuando lo tiene.
Usted no es el único que intenta ejecutar la creación de su propia realidad. Hay otros como usted. 

Todos ellos tienen el mismo poder sobre la realidad que invocan. Y que son parte de su realidad también.
Este hecho plantea una pregunta grande: si creamos nuestra propia realidad, tiene que ser una creación colectiva. ¿Y cuál es el efecto de todas estas mentes que crean y co-crean juntas? ¿Cómo los pensamientos de sus vecinos, sus compatriotas, sus compañeros y los seres humanos en su conjunto, le afecta? ¿Cómo la mente de muchos engendran una realidad colectiva?

Esto es, en mi opinión, una de las cuestiones más importantes que enfrenta la humanidad hoy en día. Hay un imaginario colectivo, el psicólogo Charles Tart lo llamó *consensus trance*, que da forma a nuestra realidad tanto como, y probablemente más, que nuestros propios pensamientos privados lo hacen.
Por lo que yo puedo decir, la psicología no se ha ocupado de esta cuestión o incluso la ha reconocido. Es cierto que el psiquiatra CG Jung habló del inconsciente colectivo. Él se refirió a las mentalidades colectivas en algunos de sus artículos, tales como *Wotan*, que discute el resurgimiento de un viejo arquetipo germánico en la ideología nazi, y en *The Complications of American Psychology*, que relaciona la mente de los norteamericanos a la naturaleza del terreno en el que se encontraban. 

Desde otro punto de vista, el psicólogo ruso VM Béjterev exploró la masa y el comportamiento de la turba en su libro *Collective Reflexology*. Béjterev, que vio la revolución rusa de primera mano, tenía un montón de observaciones para trabajar. Aun así, la ciencia de la psicología colectiva es embrionaria.
Por lo tanto, hasta cierto punto es cierto que usted puede crear su propia realidad. Pero lo mismo ocurre con todos los demás, y son parte de esa realidad también. La pregunta para el siglo XXI es la forma en que creamos nuestra realidad.

No hay ningún mensaje de la Nueva Era que ha quemado en sí la mente colectiva tan profundamente como este comando: Esté aquí y ahora.
El pasado es una construcción artificial. El futuro es una construcción artificial por igual. Sólo existe el momento presente.
Pero no es siempre sólo el momento presente. Este es el camino de la liberación.
La idea todavía reverbera. Del mismo modo que su efecto estaba empezando a desvanecerse, Eckhart Tolle salió con una vacuna de refuerzo: el libro más vendido, *Power of Now, publicado en 2004.
Nadie podría refutar esta idea. Que es siempre ahora, y, al parecer, los momentos atómicos sienten a través de la conciencia meditativa, una cadena sin fin de ahoras , cada uno inexorablemente atado a su predecesor, nos trae lo más cercano a la realidad última, ya que es probable que entremos en este mundo.

Como disciplina mental, lo que a veces se ha llamado *la doctrina del presente*.

Cada momento o, más bien, cada momento en que usted está consciente de ello debe traer su atención al presente; usted detecta que tiene sus pies en el suelo y siente su aliento entrar y salir. Estás centrado y en paz.
¿Cómo puede alguien cuestionar esto?
En esencia no, pero en la práctica, surge otro punto de vista.
No es la sensación de los pies en el suelo. Esto es directo, inmediato, verdadero . Hay, por el contrario, pensamientos, fantasías y sueños en mi cabeza, que fluyen ante mis ojos hipnotizados como las escenas de una película de suspenso. Por el contrario, parecen irreales.

Pero tal vez este no es el cuadro completo. ¿No soy yo, después de todo, experimentando todos estos pensamientos supuestamente engañosas en el presente? ¿Por qué una experiencia puede aducirse como real y efectiva, mientras que la otra es despreciada como falsa?

Alguien que ha asistido a unas pocas de las innumerables charlas dadas por los lamas tibetanos en Occidente algunas veces los ha oido denigrar la mente conceptual, la *mente de simio* que debe ser suprimida, o incluso muerta, si se espera hallar la iluminación. Pero una vez que oí hablar al Dalai Lama, criticó este punto de vista. A pesar de que no recuerdo sus palabras exactas, sí recuerdo que dijo que este desprecio por la mente conceptual fue injustificada, que esta parte de la mente también tiene su lugar, y no se debe tratar de arrancar de raíz o matarla.
El presente, entonces, ese momento mágico que da a conocer a Dios, es sólo uno de los innumerables tipos de experiencia. Es así, por supuesto, ser capaz de reconocer y descansar en ella. Pero puede que no sea aconsejable, y ciertamente parece imposible, para permanecer allí todo el tiempo.

RH Blyth, en su célebre colección de ensayos Zen y Zen Classics , escribe: *Cuando el budismo comete su gran error de pedir la eternidad sin tiempo, como dijo Blake; *La eternidad está enamorada de las producciones de tiempo*.

Si hay una palabra que encapsula la Nueva Era, es *Paz*. En sus días, era más que una palabra. Fue un gesto, los dedos formando una V, la palma hacia fuera en una completa inversión del gesto de Churchill V de victoria. Era un ideograma, el círculo queda dividido en dos verticalmente, con otras dos líneas extendida hacia abajo desde el centro, una combinación de dos letras en el código ND o *desarme nuclear*.
Pero la paz es un cliché? Ese es un severo veredicto. Y si lo es, qué va a decir, necesitamos más de estos clichés.
En los años 60 el movimiento por la paz fue el resultado de un verdadero impulso colectivo. No fue sólo la memoria reciente de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. También fue una réplica de la crisis de los misiles cubanos de 1962, cuando el mundo se vió más cerca que nunca de llegar a una guerra nuclear. 

En los EE.UU., el movimiento por la paz fue también una respuesta al conflicto de Vietnam y de la probabilidad real de que, al igual que los estados de Orwell de 1984 , las grandes potencias mantendrían un estado de guerra permanente.

Los eventos resultaron ser diferentes de las expectativas, como los eventos siempre lo hacen. Las amenazas a la paz mundial durante la Guerra Fría se han ido, pero han sido sustituidas por otras, y cuando éstas se hayan ido, habrán otros aún.
¿Necesitamos un movimiento de paz para girar en torno a nosotros mismos? Creo que lo hemos hecho, pero también creo que nunca hemos tenido un movimiento de paz genuina. Lo que hemos tenido son los movimientos contra la guerra. Y para estar en contra de la guerra no es lo mismo que decir estar por la paz.
Anteriormente en este artículo he hablado de la posibilidad de que los pensamientos juegan una parte importante en la conformación de la realidad. Y creo que este es el caso. 

En este sentido ¿qué vamos a hacer con la mentalidad de hoy, que proyecta tanto odio hacia sus líderes? ¿Se lo merecen? Tal vez, pero no estamos haciendo mejor ni fácil nuestro trabajo por dirigir el odio y el vituperio hacia ellos. Los sentimientos colectivos de odio no solucionan el problema de los malos líderes
En esta luz me encuentro pensando, en la posibilidad de una marcha por la paz, una verdadera marcha por la paz.

Tal acontecimiento no estaría dirigido a detener la última guerra, sino a ofrecer la paz y las bendiciones, de cualquier y todas las ideologías, sin ningún tipo de programa. Esto sería una verdadera marcha por la paz, porque estaría ofreciendo la paz en lugar de la oposición, bendiciones en lugar de quejas. Me pregunto qué efecto tendría.
Un cliché, por supuesto, nunca podría llegar a ser un lugar común a menos que se difunda ampliamente. Y nunca habría llegado a ser ampliamente diseminada si no tiene mucho de verdad, e incluso de sabiduría en sí mismo. Lo mismo sucede con los clichés de la Nueva Era. Muchos de ellos tienen su origen en las antiguas verdades de hecho perennes. Pero éstas verdades requieren la reformulación y ser actualizadas, en el idioma de un determinado tiempo y lugar, es una manera de adaptarlas a las necesidades de una generación. 

Ellas también serán actualizadas y refundadas de muchas maneras en las generaciones venideras.

Gilgamesh***

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