martes, 1 de noviembre de 2016

* Irse... *

***Hermosa noche de éste inicio de Noviembre.

No puedo creer estar un 1 de Noviembre con pullover...
Somos muchos los que no podemos creer lo que está pasando con el clima..., los uruguayos por ejemplo, que saben y mucho de fuertes vientos, también están desconcertados;















He tenido la suerte de conocer una parte de Uruguay y si algo he padecido es precisamente el fuerte viento, lo único de lo que me quejaba porque todo lo demás..¡bellísimo!, en realidad todo es hermoso en Uruguay y esa excepción obedece a tipos como yo, a los cuales les cuesta mantener *las chapas clavadas*...jeje.
Pero éstos fenómenos sí que son inusuales a pesar de la costumbre uruguaya de esos vientos costeros.

Y si los uruguayos están acostumbrados a los vientos marítimos, los brasileños también lo están pero al calor.
Éste mes de Octubre ha sido también sorpresa para los hermanos cariocas, hasta ellos se están haciendo preguntas;













*La peor onda de frío desde 1971*

En realidad los *empeoramientos* en todo aspecto están afectando a todo el mundo.
Difícilmente algún habitante de éste mundo pueda decir que su país ha tenido un excelente año, mucho menos si hablamos de economía o de bienestar social.
Hoy, charlando en familia decía yo que dan ganas de salir corriendo...pero ¿adónde?..je...

Uno mira alrededor y es muy difícil encontrar algún destino que pueda alentar esa idea de *buenos horizontes*.
Unas amigas de mi hija ante la crisis galopante que padecemos marcadamente desde hace casi un año, decidieron irse a Italia, pobrecitas...decía yo y no estaba errado.
Entre los sismos, la crisis económica europea y los problemas con inmigrantes, Europa no es un destino ideal.

¿Adónde irse?
Pregunta que me trae recuerdos de juventud cuando uno creía que yéndose, dejaba atrás y para siempre las cosas que daban pena, que un nuevo mundo plagado de sorpresas iba a hacer realidad la utopía de sentirse completamente feliz.
Hoy, a poco más de medio siglo de haber aterrizado en éste planeta entendí que esos anhelos de juventud eran posibles, sólo en la juventud..., hoy cuando se han quedado atrás los bríos juveniles, a pesar de sentirse uno..jóven, la vida te pinta una realidad a la cual no podemos hacer la vista gorda.

Si ciertamente yo estuviera completamente solo, no tengo dudas que emprendería el viaje, pero generalmente al medio siglo uno..no es que *está atado*, uno más bien..está *enraizado*, que es otra cosa.
Hoy, no me queda otra opción como destino realmente distinto, estar *fuera de éste planeta* y aún sin saber qué hay fuera de él, estoy más que convencido que lo que encuentre seguramente será en verdad distinto, no sé si mejor, pero realmente distinto sí.

Ahora bien, si éste blog lo hubiera escrito hace 30 años, no les quepa dudas que habría pensado como Iris...

Bello relato que merece la pena *sentir* como para no olvidar lo que hemos sido, quizás, cuando el mundo no era como lo vemos hoy...desde las distintas miradas del tiempo vivido...



-Me quiero ir muy lejos y sentir que todo lo que me rodea es nuevo, o que yo soy nueva para lo que hay a mi alrededor. Que no importe donde deseen posarse mis ojos, pues todo rincón sea un regalo por desenvolver.

Me quiero ir muy lejos y no conocer a nadie. Que me vea obligada a abrirme y conocer gente nueva. Que la simpatía sea mi compañera incondicional, imprescindible. Que sienta la necesidad de darle una oportunidad a todo el que esté dispuesto a regalarme una sonrisa.

Me quiero ir lejos, tan lejos que la gente tenga una forma de vivir diferente a la mía. Entender como piensan, observar como actúan. Empaparme de un punto de vista distinto al mío, una manera nueva de ver cosas que llevo toda la vida viendo y de las que siento que ya lo se todo.

Quiero estar tan lejos como para sentir ese pinchazo de pena al pensar en los míos. Echarlos de menos; porque hacerlo es buena señal. Significa que cuento con gente de mucha calidad en mi vida, personas en las que merece la pena pensar por muy bien que esté, por muy desconectada que me sienta.

Quiero vivir en un rincón del mundo donde la gente hable una lengua extraña. Quiero sentir cómo mis oídos se acostumbran a ese sonido nuevo, cómo mi cerebro descifra, cómo aprendo rápido. Soprenderme a mí misma en mitad de una conversación, o escuchando una canción y disfrutando de su letra sin tener que hacer ningún esfuerzo. Sentir que ya sé algo más, que he aprendido algo nuevo.

Deseo sentirme tan sola como para poder acceder a una parte de mi misma que aún no conozco. Descubrirme.

Me gustaría estar tan lejos de casa como para que la distancia haga que cada día sea especial y diferente. Experimentar esos calambres de euforia que sentimos cuando sabemos que estamos viviendo algo muy especial, que estamos disfrutando de un momento que es puramente temporal y requiere saborearlo a consciencia.

Me encantaría estar tan lejos como para despertarme desorientada de vez en cuando, y sorprenderme al recordar dónde estoy.

Quiero irme muy lejos porque el mundo es muy grande y la vida muy bonita. Porque siento que hay un millón y medio de maneras de vivir y tres millones de formas de ser, y aunque sé que en esta vida no tendré tiempo de experimentarlas todas, de conocer a todo el mundo, quiero sentir que me he acercado a la variedad, a la diversidad, y que he aprendido de ello.

Quiero tener amigos en todas partes del mundo. Forjar amistad con, al menos, una persona bella de cada país por el que pase.

Quiero escuchar una canción y transportarme a ese momento, a ese lugar, en el que yo era de esa manera, y amaba esas cosas con tanta fuerza.

Quiero recuperar de repente un recuerdo, y sonreír distraída, disfrutándolo de nuevo.

Quiero llorar de pena porque me voy de nuevo, porque dejo atrás una experiencia gratificante, enriquecedora, única por su esencia y su momento, su adecuación.

Quiero que llegue un día en el que le hable a mis hijos de mis aventuras cuando era joven y despreocupada, cuando vivía lejos y era capaz de meter toda una vida en una maleta.

Quiero irme muy lejos porque ahora es el momento, lo sé, lo siento. Porque la vida es muy larga y ya tendré tiempo de estar aquí. Porque aquí siempre estará una parte de mi, pero la otra ahora necesitar estar allí.

Quiero irme muy lejos y sentir que estoy cerca, en realidad. Porque al final volveré. Al final compartiré mi vida con los míos y tendré las pupilas llenas y el corazón empachado. Empachado de amor y de vida.

Quiero irme muy lejos y oler la lluvia de todas las ciudades del mundo.

Iris del Olmo.

Ayer como hoy..hay un momento en el cual queremos *irnos*, y es que éste mundo jamás se va a equiparar a nuestro verdadero hogar, ese que añoramos sin recordarlo porque simplemente...nos fué prohibido recordar, pero que está en nuestro inevitable y feliz futuro..cuando los extremos del círculo puedan volver a unirse.

Gilgamesh***

Fuentes;
-elobservador1
-elobservador2
-republica
-correopuntadeleste
-ambito
-abril
-irisdelolmo

4 comentarios :

Alejandro Arrabal Diaz dijo...

+1

eleritzo espaider dijo...

..como nos han engañado..suscribo el post al completo..uf.. Namasté

Felipe Rehbein dijo...

Más que engañados,hemos comprado barato,pensando que de esa forma seríamos felices.

Paz a todos

Felip

Gilgamesh el inmortal dijo...


EL RINCON DE FRANA-Lena Kozachenko-LILIANA MORENO-Paola Pereyra-Eliana Gallegos-maritza leal-Alejandro y 3+; muchas gracias.

eleritzo espaider; gracias amigo.

Felipe Rehbein; paz para usted también, gracias.