viernes, 17 de abril de 2020

* Apestados; Coronavirus-66 *

***Saludable y paciente alfinViernes encuarentenados para todxs.

La Pandemia no se detiene sin embargo muchos Estados intentan vender una *sensación* de control, de que las cifras de contagios y muertes están bajando, tal el caso de Trump quien alienta a que en breve la cuarentena light en ese país se va a levantar...

Ayer ese país tuvo la BESTIAL jornada que en 24 horas arrojó 4.491 muertos...una locura..récords de récords desde que venimos relevando y haciendo estadística.
Cuando veo a Trump haciendo su discurso diario realmente alcanzo a entender el grado de ignorancia de gran parte del pueblo estadounidense.., ¿porqué? porque ante semejante afrenta a la inteligencia en un país *normal* la gente estaría protestando masivamente pidiendo su renuncia.

Pero no...por el contrario, éste hombre sigue gozando de un gran apoyo en su país, y escucharlo en su discurso, ver su imposta, su mala actuación, su mendacidad, sus expresiones y argumentos típicos de un padre hacia su hijito de 5 años...me resulta increíble..a la hora de pensar en que ese país ha sido quien le impone casi siempre por la fuerza al resto del mundo sus demenciales *reglas*...
Mismo análisis podría aplicar al pierrot inglés, una mezcla de bufón con estandapero de esos que nos hacen reír con sus monólogos, o el arlequín sudamericano en la versión del quinto mundo tomando por idiotas a los 209 millones de habitantes que dependen de sus demenciales medidas..

Versión más seria pero no menos vergonzosa la del vecino Guasón transandino especialista en dejar tuerta a la gente que se ha atrevido a salir a las calles a cuestionarlo y que hoy no sabe cómo atender sanitariamente a millones luego de haber privatizado todo, y los consorcios espúreos que han hecho de la salud un vil negocio hoy...bien gracias..si te he visto...no me acuerdo.

También tenemos la versión de la media esfera, allá donde hemos cortado imaginariamente en dos a nuestro planeta, y el gran traidor con nombre de comunista es el más atrevido impostor neoliberal, que ni siquiera puede garantizar que el Estado al cual él representa pueda evitar que la gente saque a sus muertos a la calle y les prendan fuego porque nadie los pasa a retirar....

Estamos viendo cosas tremendas... pero bien reales que antes no alcanzábamos a dilucidar porque bien disfrazadas y maquilladas estaban.
Un primer mundo al que le fueron inculcando que sus mayores, los viejos, se volvían una molestia y los depositaban sin ningún cargo de conciencia en esos *corralones* para ancianos, regenteados por otra gran banda de estafadores que mediante una buena suma de dinero fabricaban un idílico pero falaz *residencial* donde los pobres viejos..pasarían su última etapa de la vida felices y con la mejor atención...
Pues...ahí están los pobres viejos..muriendo como moscas mientras nadie los tuvo en cuenta, y el idílico residencial se volvió en algo similar a un campo de exterminio.

Qué barbaridades estamos viendo..., gobiernos desesperados en cuyas espaldas recae la decisión que no pasará inadvertida por el pueblo sobre priorizar la vida o la economía....desesperados pero a la vez excitados como putas de puerto al ver que viene un barco lleno de posibles clientes y no van a dejar pasar la oportunidad de hacerse el mes...aunque tengan que estar 48 horas abriendo y cerrando las piernas...así pareciera que éstos gobernantes se tientan cuando las élites económicas los apuran, los amenazan, los extorsionan, y les condicionan el apoyo.

Así entonces, entre la salud y la vida de sus gobernados, entre el miedo a perder poder, terminan eligiendo el barco...y abriendo las piernas.
El dinero manda, el dinero condiciona, el dinero nos obligó siempre a todos a hacer cosas que no haríamos si pudiéramos elegir qué hacer.
Si no hacer nada y mirar el cielo, o tener que ir 8 horas al día a enriquecer a otros a cambio de una limosna llamada *salario* para poder tener acceso a cosas que deberíamos tener gratuitamente ya que comer o tener un pedazo de tierra donde vivir es un derecho humano.
Pero al planeta lo han privatizado desde siempre, si existe el liberalismo éste se fundó desde tiempos del Edén.

Tierras delimitadas, tomadas por *decreto divino*, por la fuerza, nunca por la razón.
Ese es el mundo que hemos tenido siempre y que a partir de éste encierro dentro del encierro =planeta prisión ahora con prisión domiciliaria= deberíamos ponernos a cuestionar si no es hora ya de reclamar muchas cosas que debieron ser un derecho.
Muchos se rompen la testa imaginando futuros escenarios, incluso filósofos y pensadores muy reconocidos quedan en ridículo porque un quiebre como éste actual que tenemos, es afín al sostenimiento de sus consabidas teorías, sin embargo nadie sabe qué vendrá el día después de la pandemia.


Tal como decía Lao-Tse;

*Quienes tienen Conocimiento, no predicen.
Quienes predicen, no tienen Conocimiento*.



La pandemia del COVID-19 es incomparable con otras:
sabemos que cambiará el mundo, pero no tenemos certezas hacia dónde.
En este paraíso de incertidumbres, filósofos como Slavoj Zizek, Byung-Chul Han o Giorgio Agamben arriesgaron predicciones que varían entre la estocada final al capitalismo, teorías conspirativas y futuros sombríos de más aislamiento e individualismo.

Todas tienen algo en común:
la falta de evidencia.
Si no hay un modelo único de sociedad después de la peste, lo que precisamos ahora son pensamientos serios y fundados con perspectiva histórica y social, dice Silvio Waisbord.

La pandemia generada por el COVID-19 disparó infinitas especulaciones sobre el mundo posible después de la crisis.
Especular es enormemente atractivo.
Es gratuito, salvo que uno invierta sus propios limitados recursos, vida, tiempo, dinero.
Compartir ilusiones y miedos es una oportunidad tentadora, pero se puede convertir en un ejercicio narcisista cuando se tiran al viento pronósticos vagos, en especial en circunstancias como estas.

La buena prognosis demanda perspectiva, lo cual es difícil considerando que estamos en medio de la pandemia, un terremoto que sacude a la vez a sistemas políticos, económicos, sociales e informativos.
De hecho, expertos en la pronosticación basada sobre big data y complejas inferencias, como epidemiólogos, asesores financieros, y estimadores de riesgo empresarial han mostrado cautela más que una confianza arrolladora.
Saben que no sabemos qué vendrá.
La pandemia puede ser un game changer, pero no sabemos hacia dónde.

Como comunidad global, jamás hemos vivido algo similar.
Es una situación sin precedentes, conclusión que aunque habitualmente es dicha con facilidad en este caso puede aplicarse.
Jamás hubo tal grado de conexión mundial que explique tanto la rápida dispersión del virus como sus inmediatas consecuencias en la vida cotidiana.
Esta pandemia no es directamente comparable a las recurrentes epidemias que azotaban pueblos europeos, la gripe española de 1918 =en realidad, norteamericana ya que se originó en Kansas=, o las varias epidemias de una década atrás,SARS, Ebola.
La historia ofrece importantes sugerencias, pero no brinda lecciones que se puedan calcar y aplicar a futuro.

Que la pandemia del COVID-19 sea incomparable no quiere decir que sea peor o mejor, sino que plantea interrogantes únicos sobre los que carecemos de respuestas obvias:
duración, continuación, impacto económico y laboral, epidemias recurrentes.
Las condiciones actuales son demasiado fluidas para ponernos en el rol de pitonisas.

En este paraíso de incertidumbres, reputados filósofos publicados en varios sitios en Internet dan sus pronósticos sobre la pospandemia.
Estos vaticinios fueron reproducidos en el libro *Sopa de Wuhan*, titulo infeliz considerando que ignora que no hay que ligar enfermedades con nación, etnia o religión que alimentan el racismo y la xenofobia reinante.

El infaltable Slavoj Zizek, siempre listo para anunciar que el futuro es inevitablemente socialista, aventuró que *el virus matará al capitalismo*.
Lo describió como *la técnica del corazón explosivo de la palma de cinco puntos*, analogía obtenida no de las lecciones de la toma de la Bastilla o la guerrilla de Sierra Maestra, sino de la película Kill Bill.
Fiel a su estilo punzante y combativo, Zizek no explica como ocurriría tamaño proceso, si se viene un socialismo global o acotado a algunos países, o si vivimos en la antesala de un socialismo leninista, lacaniano o ligeramente caviar.

Pareciera que Zizek se regodea en que sus especulaciones salvajes atraigan atención, y que le aburre elaborar argumentos sistemáticos y estratégicos sobre el gran momento de quiebre capitalista.
Uno asume que alguien con un currículo pobre de pronósticos certeros y profuso en juicios ofensivos, como dice razonablemente Moeller-Nielsen, se hubiera llamado a modestia sobre la situación actual.
En especial con temas que están fuera de sus zonas de expertise como epidemiologia, virología y economía.
Ludwig Wittgenstein aconsejó *que sobre lo que uno no puede hablar, uno debe estar en silencio*.

Recordemos que hace una década Zizek predijo que el sistema capitalista se acercaba a su punto final.
Y que apostó por Trump en la elección de 2016 especulando que así el liberalismo norteamericano se radicalizaría, lo cual llevaría a la aceleración de las contradicciones en el corazón del imperio.
Mezcló ilusiones primaverales con facultades analíticas.

Apoyar a Trump es, como mínimo, irresponsable y cínico, en particular si no se sufren directamente los embates de sus promesas y políticas nefastas contra mujeres, inmigrantes, minorías, salud y educación.
Esperar el surgimiento de un actor revolucionario en una supuesta extremización muestra un conocimiento superficial de la política estadounidense.
El probable candidato demócrata Joe Biden es un máximo representante del establishment desde hace cuatro décadas.
De igual modo, existe un enorme apoyo por causas centristas o moderadamente de izquierda en grandes sectores de la opinión pública sobre tema urgentes como la economía, la desigualdad, la violencia, el racismo.

Las propuestas más destacadas de Bernie Sanders, el supuesto líder de la izquierda radical en los ojos de Zizek, son convencionalmente socialdemócratas en un país afirmado a la derecha del conservadurismo europeo del siglo veinte.
No hay radicalización.
No hay guerra civil en los demócratas.
La revolución puede esperar sentada.

Byung-Chul Han, otro filósofo influyente en ciertos círculos intelectuales, observa astuto que Zizek se equivoca al inferir que el virus es la estocada final al capitalismo.
Han predice un capitalismo recargado y el surgimiento de formas alternativas de movilización.
La revolución se hace con personas más allá de situaciones particulares, dice con acierto.
Han avizora más de lo mismo =o peor=.
La razón es sencilla:
no hay evidencia concreta que ayude a imaginar una trayectoria diferente.
Sin embargo, se apura al sentenciar sin evidencia que *el virus nos aísla e individualiza, no genera ningún sentimiento colectivo fuerte*.

Hay ejemplos cabales de solidaridad y unión canalizadas por plataformas digitales, como así también movilizaciones para que los gobiernos sean sensibles y atiendan de forma urgente la situación de los más excluidos.
El aislamiento físico no necesariamente individualiza cuando se pueden mantener y recrear formas de comunidad.
De hecho, expertos en temas de sociabilidad digital, como Sherry Turkle, vienen anticipando nuevas formas de construir y mantener lazos sociales.
Varios ejemplos durante la pandemia confirmarían esta idea, en tanto personas a lo ancho del planeta se han replegado en la vida social digital para combatir la separación, ansiedad, miedo, depresión, y soledad.

Giorgio Agamben, otra estrella de la filosofía contemporánea, descarta la importancia del COVID-19 con una frase históricamente equivocada;
*es una gripe normal*, sentencia similar a la de otros expertos en virología como Jair Bolsonaro y Donald Trump ...
Flirtea con teorías conspirativas sobre la *invención* de la pandemia sin ofrecer pruebas.
Sus piruetas discursivas desconocen un cuerpo de conocimiento que categóricamente concluye lo contrario, lo cual es una omisión de conveniencia o desprolijidad intelectual.

Como cualquier teoría conspirativa, pretende estar libre de esa pegajosa molestia de mostrar evidencia irrefutable sobre una confabulación.
Es difícil creer que los Estados necesitan generan pánico colectivo, como argumenta, y que la pandemia sea un momento finamente planeado.
No está claro que *los Estados* y el capitalismo están ganando o que hayan *necesitado* la crisis considerando que el gran capital global atravesaba un espléndido momento en la última década después de la recesión del 2008.
Varios criticaron a Agamben por sus especulaciones, como Paolo Flores d’Arcais, director de la revista de izquierda MicroMega, quien lo acusó de propagar la *filosofia del cazzo*.

Un punto común en estas predicciones distintas es la desprolijidad:
especular sobre temas que se carece de evidencia y desconocer trabajos metódicos sobre epidemiologia, economía y vida digital.
Es tentador dar impresiones del momento en medio de la abundancia de información y la velocidad de los acontecimientos.
El problema son las boconadas que muestran el mismo rigor que las visiones de un tarotista improvisado.

Filosofar sobre el futuro, de forma omnívora, es sencillo.
Solo basta pensar y hablar al micrófono abierto.
Sin embargo, se cae fácil en generalizaciones que dejan a un lado lo que expertos saben y desconocen.
En un mundo de celebridades intelectuales, se emiten visiones aventuradas y rimbombantes =¡Viene el socialismo! ¡Estamos solos! ¡Hay conspiración!= que corren con ventaja sobre diagnósticos y especulaciones cuidadosas, difícilmente atractivos para los grandes titulares.

Conclusiones como *No tenemos certezas*, *Hay varios escenarios posibles* o *Es complicado* carecen de similar encanto en un mundo de frases máximas y trilladas.
En la infinita lista de profecías ligeras e incumplidas, la charlataneria *du jour* hace recordar el apotegma de Lao Tzu:

*Quienes tienen Conocimiento, no predicen.
Quienes predicen, no tienen Conocimiento*.

La pandemia revela un conjunto de problemas.
Acentúa debilidades en los sistemas de salud a nivel nacional y global, producto del vendaval del mercantilismo exacerbado, los laberintos bizantinos de organizaciones internacionales, así como la ignorancia y el cortoplacismo del liderazgo político.
Muestra fragilidades de economías que priorizan los intereses del gran capital y condenan a millones al trabajo informal sin protección social de ningún tipo.
Expone la falta de preparación a pesar de las constantes alertas de expertos en salud y servicios de inteligencia sobre posibles pandemias.
Desnuda el vacío de liderazgo y coordinación a nivel mundial.

La pandemia también abre otra oportunidad para el cinismo de gobiernos que prefieren redoblar la apuesta por la ignorancia y la satanización de los críticos.
Magnifica las enormes desigualdades sociales para enfrentar los múltiples frentes de la crisis =distanciamiento social, cuarentena, desempleo, transporte, acceso a alimentos y salud=.
Deja ver el instinto autoritario de gobiernos que no dudan en aprovechar la crisis para concentrar poder y perseguir a disidentes.

Refleja déficits en la producción y el consumo de información certera, empática y amplia.
Confirma la dependencia que tenemos de plataformas comerciales offline y online para la distribución de información de interés público y el contacto mediatizado.

Estas son las circunstancias que deben ser incorporadas a la hora de imaginar futuros posibles.
No hay modelo único de sociedad que nos espera en la pospandemia por la sencilla razón que no hay situaciones o condiciones idénticas.
Cada país enfrenta la pandemia y sus efectos con lo puesto en términos de calidad de sistemas públicos y privados de salud, tradiciones de individualismo y solidaridad, preferencias ideológicas, escenarios de poder, capital humano e institucional.

Países donde el populismo viene en alza, como Hungría, India, y Filipinas quizás estén más cerca de soluciones proto-fascistas y de una rápida transición al barbarismo que de la solidaridad, la ayuda mutua o una versión benigna del socialismo.
Es factible que otros, como Estados Unidos, insistan con las mismas políticas que condujeron a la crisis, gracias a la descomunal influencia de los grupos de poder y a dosis abundantes de etnonacionalismo, racismo, desigualdad, subsidio corporativo, y anti-globalismo.
Algunos países quizás migren a un estatismo acentuado con escaso control social, bajo el argumento que soluciones férreas desde arriba son imprescindibles en situaciones de emergencia y riesgo.

En cambio, pareciera que otros países optarían por medidas keynesianas en la economía y por apuntalar el estado de bienestar en áreas como salud, transporte, pensiones, cuidado infantil, trabajo doméstico, y educación.
Esto implicaría un reacomodamiento político significativo por la sencilla razón que nadie concede nada ligeramente, aun cuando se agudiza el riesgo global.

La suspensión o eliminación del neoliberalismo en servicios sociales no ocurrirá solo porque sus estandartes vayan a aprender las dificultades de construir sociedades para minorías.
Los libertarios no dejan de serlo porque se dan cuenta de sus errores, piden disculpas, prometen hacer trabajo comunitario, y conceden derrota agitando la bandera blanca.

Cuando disminuya el sentimiento de riesgo y urgencia actual, es imaginable una reversión al estado pre-pandemia.
Tantas veces se dio por muerto al neoliberalismo que sorprendería que este fuera un nuevo episodio de una realidad que se repite en un loop eterno, como la vida en El Dia del Marmota.
No sabemos lo que se viene ni si será mejor o similar para todxs.
Las salidas de la pandemia, cualquier sea su horizonte moral y visión social, demandan ideas, política y poder.
No es una refundación o transformación brusca caída del cielo.

Por el contrario, como muestran distintos estudios históricos sobre pos-epidemias, hay una continuación de tendencias anteriores y desvíos limitados impulsados por acciones particulares.
Si bien es cierto que las crisis pueden producir cambios fundamentales, las ideas y el poder de la imaginación juegan un papel fundamental.

Recojo la observación de Alain Touraine en una entrevista reciente en El País, *Lo que más me impresiona ahora, en tanto que sociólogo o historiador del presente, es que hacía mucho tiempo que no sentía un tal vacío imaginación responsable*.

Sin ideas ni imaginación responsable y rigurosa es imposible pensar soluciones progresistas que permitan construir sociedades más equitativas y mejor preparadas para combatir epidemias y otros problemas, con especial atención a los más necesitados y urgidos en un mundo instalado en la derecha y con fuertes tendencias irracionalistas y autoritarias.

Si algo aprendimos de cambios estructurales en la economía y la sociedad en el último medio siglo es la importancia de las ideas circulantes y su capacidad de influencia en el poder.
Las crisis abren la posibilidad de cambio real, pero las acciones dependen de las ideas existentes.
La lección de cualquier quiebre estructural y giro social es desarrollar ideas alternativas, mostrar su efectividad e institucionalizarlas hasta que parezca de sentido común implementarlas.
Esto fue dicho por Milton Friedman, ideólogo clave del neoliberalismo, pero podía haber sido dicho por cualquier revolucionario más allá de simpatías ideológicas.

Cuando se piensa a partir de pálpitos, sin considerar múltiples factores y saberes, sobresale el dogma y las consignas fáciles.
No hay que confundir expectativas con posibilidades, ni aspiraciones con situaciones existentes y tendencias de largo plazo.
Debiéramos ser modestos a la hora de hacer conjeturas y respetuoso de los datos y tendencias.

Ser utópico o pesimista puede ser una virtud;
avizorar futuros deseables como deporte, sin explicación coherente y seria, es inútil.
El arte de la barata profecía no ayuda a comprender el presente.
Como una silla mecedora, nos mantiene entretenidos sin llevarnos a ningún lado.

Como observó Richard Rorty, *la filosofía no es un campo en el que uno logra grandeza ratificando las intuiciones previas de la comunidad*.

Se precisa pensamiento serio, fundado, flexible, imaginativo con perspectiva histórica y social.
Ideas hechas, frases ostentosas y promesas superficiales devuelven el júbilo de la tribuna propia, pero no ayudan a enfrentar el desafío.
Se necesita trazar líneas para entender cómo llegar a un futuro mejor desde la preocupante situación presente.
Se necesitan hojas de ruta sensibles a las circunstancias y los recursos sociales disponibles, ideas, instituciones, estrategias, públicos.
Esta es una necesidad urgente en medio de la muerte, la desesperación, y el aumento de la miseria social.

Excelente reflexión, abundarán los tarotistas y *adivinólogos*, pero la realidad del mundo que no hemos sido capaces de interpretar, es otra cosa.
Estados Unidos es el país con el mayor número de fallecidos por coronavirus registrados, por delante de Italia, de España y de Francia.
El país norteamericano registra cerca de 680 mil casos de COVID-19.

Y será probablemente el país con más problemas que resolver , ya que su condición de *potencia hegemónica* se ha diluído.
El problema es que ante las dificultades que afrontará Estados Unidos no sabe hacer otra cosa que lo que siempre ha hecho.
Depredar extramuros.

Y, habiendo perdido su capacidad de tener poder absoluto globalmente, con China y Rusia que le han quitado dicho poderío, Estados Unidos privado del control total mundial, pose sus ojos en el barrio más débil que tiene a mano;
América Latina.

Un país que tendrá que tapar agujeros múltiples buscará llenarlos con el menor costo, ya no aventuras militares en Medio Oriente, quizás...más cerca, tan cerca como Sudamérica donde hay gobiernos satélites colaboracionistas, muchos recursos energéticos, alimentarios, y naturales para explotar.

El tendal que va a dejar la pandemia económicamente hablando en América Latina puede ser muy tentador para una potencia como Estados Unidos, que no tiene reparos en aplicar su prepotencia sin siquiera explicar sus motivos.
Hace lo que le viene en ganas y patea cualquier norma, institución, o regla consensuada.
Así es como obra un patotero, y si está desesperado...peor todavía.
Venezuela por ejemplo, es una buena excusa para que el país del Norte justifique sus inminentes *necesidades*.

De paso, Trump distrae, sale del eje como responsable del desastre por enfrentar erradamente la Pandemia, y renueva esperanzas para cuando lleguen las elecciones.
Con una América Latina tan dividida en cuanto al signo ideológico de sus naciones, una nueva invasión no sería difícil de imaginar.
Pero claro, China y Rusia saben que las condiciones están dadas para darle el golpe de gracia a Estados Unidos y habrá que ver hasta qué punto el patoterismo yanqui podría prosperar.

Todo es incierto, los escenarios desconocidos, y lo único que podemos aventurar sin temor a equivocarnos es que la calamidad económica que quedará, bien podría sacar como siempre, lo mejor o lo peor de nuestra condición, una dualidad que en definitiva jamás ha permitido que el mundo llegue a ser como todos lo hemos soñado.

Fin para ésta media tarde de reflexión y de desconcierto ante lo que vendrá.
El *hoy* es lo suficientemente complejo como para pensar en el *mañana*, ante lo cual mi mejor recomendación es vivir el presente porque nada ha concluído todavía, recién estamos en pañales y no aprendimos cómo ir solos al baño....



En España a ésta hora;



Y aquí...Brasil corriendo su peor exitosa maratón...;

Ayer Jueves a media tarde;

-Brasil 29.165
-Perú 11.475
-Chile 8.807
-Ecuador 8.225
-México 5.847
-Panamá 3.751
-República Dominicana 3.755
-Colombia 3.105
-Argentina 2.571
-Puerto Rico 1.043
-Cuba 862
-Costa Rica 626
-Uruguay 493
-Honduras 426
-Bolivia 441
-Venezuela 197
-Guatemala 196
-Paraguay 174
-El Salvador 164
-Aruba 93
-Jamaica 125
-Haití-41
-Nicaragua-9

Hoy Viernes a media tarde;

-Brasil 33.682
-Perú 13.498
-Chile 9.252
-Ecuador 8.450
-México 6.297
-República Dominicana 4.126
-Panamá 4.016
-Colombia 3.233
-Argentina 2.669
-Puerto Rico 1.068
-Cuba 923
-Costa Rica 642
-Uruguay 502
-Bolivia 465
-Honduras 442
-Guatemala 214
-Venezuela 204
-Paraguay 199
-El Salvador 177
-Jamaica 143
-Aruba 95
-Haití-43
-Nicaragua-9

Ya decía en los albores de ésta Pandemia que la prioridad sería...comer;



A no aflojar.
Gran abrazo.

Gilgamesh***

Fuentes;
-revistaanfibia
-rtve
-elsol

jueves, 16 de abril de 2020

* Apestados; Coronavirus-65 *

***Gran jornada Jueves para todxs.

Pese al drama y la enorme contingencia en la que se encuentra la humanidad, ésta clase de *tiempos* son una muy buena oportunidad para ver lo que generalmente *no veíamos*, es decir que si retrocedemos al estado anterior a la Pandemia, ese estado que le llamábamos de *normalidad* nos mantenía adormecidos, anestesiados, distraídos de lo que en verdad había detrás de ese estado de *normalidad*.

Ahora, habiendo quedado al desnudo el sistema bajo el cual vivíamos, podemos ver muchas cosas que deberían invitarnos a profundas reflexiones en todo aspecto y a abrir muy bien los ojos para cuando éste drama actual comience a disiparse y la humanidad tenga que comenzar a re-pensar un nuevo mundo, antes de que los mismos de siempre...vuelvan a intentar crear un pretendido *nuevo* mundo pero tan viejo y tan injusto como el mismo de siempre.

El Periodista argentino Roberto Navarro ve como única salvación la aparición de nuevos líderes que reemplacen a una generación que evidentemente no *hemos* podido parir ese mundo ansiado;



-El Periodista Roberto Navarro convocó a los pueblos a parir a nuevos líderes mundiales en medio de la pandemia del coronavirus.
En su editorial en El Destape Radio lamentó que Brasil tenga 200 muertos al día por la pandemia.

*Nos duele que sean muertos de Bolsonaro, porque eran evitables*, sostuvo.
También destacó que una situación similar sucede en Ecuador, donde se siembran las calles de cadáveres.
O en Chile, que tiene un tercio de la población argentina, pero tiene más muertos.
O Bolivia, que lucha contra contra la pandemia con un decreto que le dice al pueblo que rece, *porque el gobierno es de unos milicos fanáticos religiosos*.

*Los presidentes que puso la derecha regional están entre los peores del mundo*, afirmó Navarro y destacó que en Argentina, esos mismos sectores presionan para salir de la cuarentena y hostigan al gobierno con denuncias, despiden gente, bajan sueldos y se resisten a un impuesto que hoy es casi universal.
También resaltó que ayer armaron una corrida contra el dólar y lo llevaron a 113 pesos en medio de la pandemia.

*El mundo discute el valor de la vida*, afirmó Navarro y se preguntó:

*¿Cuánto somos capaces de pagar por salvar a todos los que podamos?.
Poco parece, =en Argentina dice el partido de Macri, Cambiemos= que nada, y pide bajar los impuestos.

*Hoy no hay lideres ni instituciones internacionales que puedan mediar en el conflicto:
ahora están debilitando a la OMS y antes debilitaron a la ONU, a la OEA =que fue parte del golpe en Bolivia= y el G20 es un acto de turismo organizado*, sostuvo Navarro.

*Es decir, que estamos en un mundo sin líderes y sin organización, con un desprecio anárquico al valor de la vida desde que enfrentamos la pandemia.
El mundo cambió.

El miedo a tocar los billetes será central en la economía, ese antiguo acto que es dar la mano desaparecerá.
Ese cambio histórico en la vida de la especie se dará sin lideres importantes ni organizaciones de primer nivel que piensen el cambio, lo manejen, lo guíen, lo lleven hacia aguas calmas.
Hoy al mundo lo gobierna un virus.

Los pocos gobiernos que no están gobernados por gerentes del poder económico solo atinan a proponer tímidas reformas, hoy no hay cambio, porque no hay voluntad de cambio.

Hay que parir líderes para el nuevo mundo, y a los líderes los pare el pueblo.
Hagámoslo*, finalizó.

El campo minado contra el que lucha el Gobierno Argentino es tremendo, sin embargo está honrando la vida por encima de los poderes económicos, y en un esfuerzo más por paliar ésta crisis está gestando o ya ha gestado una ley excepcional para aplicarle un *impuesto* a los grandes ricos del país.

No quieran imaginar la crispación que ésto está generando..., en un estado de alienación éste selecto grupo que bien podríamos decir...viene torciendo la mano de los gobernantes desde la fundación de éste país...han puesto a rodar la maquinaria mediática que siempre ha jugado para ésta élite, y dicha élite son aproximadamente unas 12.000 personas...

Vean ustedes cómo un minúsculo grupo de 12 mil almas han sido capaces de someter a 45 millones..., siempre manipulando a gobernantes, jueces, y sobre todo gracias a la ingeniería social ejercida desde esos que llamamos *medios hegemónicos de comunicación*.

Ésta extraordinaria habilidad arcóntica de generar poder desde la debilidad es lo que aún no hemos alcanzado a comprender, es como si viviéramos en un estado de sopor tal, que no nos damos cuenta que el verdadero poder...lo tenemos las mayorías y que lamentablemente, esas mayorías han sido adoctrinadas de una forma tan magistral que en lugar de *auto-defenderse* defienden a quienes los oprimen, 12 mil....poniendo de rodillas a 45 millones..sin violencia física...sino con poder psíquico..

Hacerle creer al *medio pelo* que forma parte de esa élite y ponerlo a jugar en contra de sí mismo habrá de ser el prodigio más fabuloso de ésa casta de parásitos, que, si no somos capaces de advertir hoy en éste tiempo donde han quedado desnudos y a la luz..nada habrá cambiado ni cambiará...porque los cambios no vienen del cielo... vienen de nuestro interior...de nuestra capacidad de leer correctamente cómo funciona la trampa, cómo desactivarla, y cómo re-pensar gloriosamente ese mundo que tiene que cambiar.

Algunas reflexiones de Álvaro Ruiz;



-Los modos en que se reacciona, individual y colectivamente, en circunstancias excepcionales y de clara emergencia como las presentes, demuestran la calidad humana que alienta nuestras acciones y es preciso ponerlas en evidencia para su valoración social.

De qué miseria hablamos

No motiva estas líneas una reflexión acerca de las condiciones más extremas de la pobreza, en cuanto a la carencia de bienes materiales, sino de otros valores cuya ausencia expresa miserias del espíritu, del alma, del corazón o de los sentimientos.

Lo mejor y lo peor del ser humano asoma en situaciones límites, tanto constituya una ocasión para mostrarse tal cual uno es o por propia elección entre las conductas alternativas que siempre la vida nos ofrece.

El egoísmo, la codicia y la despreocupación por las consecuencias que ese proceder pueda provocar en los otros, forman parte de lo peor.
Pero cuando se asumen en situaciones sumamente críticas, desde posiciones aventajadas y teniendo a la vista el cúmulo de desgracias de la mayor parte de la población, configuran actitudes verdaderamente miserables.

Esas miserias suelen incitar otras, que funcionan en determinados ámbitos como un ejemplo a seguir o, cuanto menos, operan como habilitantes para adoptar similares comportamientos bajo la premisa de que sólo debe preocuparnos nuestro propio bienestar.
El *sálvese quien pueda*, que no es más que eso, justamente:
una vía por la cual sólo se salvaría el que puede y tiene con qué.

De la miserabilidad no están exentas las personas jurídicas, como son las sociedades comerciales, en tanto conforman una mera ficción del Derecho y detrás de las mismas están las personas humanas que son sus titulares o que, con distintos roles, conducen sus acciones.

Por lo cual, cuando se analiza y evalúa la actuación de compañías industriales, financieras, comerciales o de servicios, no debemos quedarnos en la superficie ficcional que resulta de su configuración jurídica, sino atender a las personas =de carne y hueso= responsables de sus destinos.

Lo que ocurrirá superada la epidemia por el Covid-19 es un enigma en el mundo, aunque constituye una certeza las gravísimas consecuencias económicas, sociales, políticas y hasta culturales que producirá.

Las conductas que se asuman en sintonía o no con la solidaridad que esta etapa nos demanda, deben ser objeto de estricta valoración y fundamento de las medidas que la sociedad reclame del Estado, tanto como registrarse firmemente en la memoria del pueblo para servir de guía en la definición del país que queremos y merecemos.

Sostenía Salvador Allende:

*Los hombres y pueblos sin memoria de nada sirven, ya que ellos no saben rendir culto a los hechos del pasado que tienen trascendencia y significación, por eso son incapaces de combatir y crear nada grande para el futuro*.

Y ahí vamos...tratando de recuperar la memoria, no sólo la histórica sino mucho más la de nuestro orígen, nuestra procedencia, nuestra Gnosis...
¿Lo lograremos?...

Mientras contemplamos azorados lo que ocurre a nuestro alrededor, millones de hermanxs luchan por sobrevivir a un enemigo invisible;



Estados Unidos registró un nuevo récord de muertes con casi 2600 fallecidos por el nuevo coronavirus en 24 horas.
Es el peor balance diario de un país en todo el mundo.
Mientrastanto, en España cayó la cantidad de fallecidos pero repuntaron los contagios.

En Estados Unidos se contabilizaron la muerte de 2569 personas, señalaron las cifras de la Universidad Johns Hopkins. De esa manera, la primera potencia mundial totaliza 28.325 muertes por la pandemia.
Las cifras de ese centro llegaron después de que el presidente Donald Trump dijera más temprano que los datos sugieren que en todo el país han pasado *el pico de nuevos casos* y que anunciará hoy sus primeros planes para levantar el aislamiento de la población por el Covid-19.
De acuerdo con la Johns Hopkins, el número de casos de infección en Estados Unidos alcanzó las 636.350 personas contagiadas.

Mientras tanto, España ha registrado 551 muertes con coronavirus en las últimas 24 horas, frente a las 523 contabilizadas ayer miércoles.
La pandemia se ha cobrado la vida de 19.130 personas desde su inicio en nuestro país, mientras se han recuperado 74.797.
Las personas curadas representan el 40,9% del total de los casos de coronavirus.
En el último día han sido dados de alta 3.944 pacientes, la cifra más alta desde el 9 de abril.
Los nuevos contagios han experimentado un ligero incremento este jueves, según el balance del Ministerio de Sanidad.

Los positivos registrados en el último día han ascendido a 5.183, lo que supone alcanzar 182.816 casos.
Ayer miércoles el aumento fue de 5.092 positivos.
El crecimiento de los contagios permanece en el 2,9% con respecto al día anterior, el mismo porcentaje que este miércoles.

Italia le sigue con 165.155 pacientes, pero está segundo en decesos superado por EE.UU. con 21.645.
Alemania superó este martes por la tarde a Francia y ahora quedó cuarto en cantidad de casos, con 134.753 y 3.804 decesos.
Sin embargo, los galos, que poseen 134.582 contagiados confirmados, se mantienen cuartos en cantidad de muertos, con 17.188, muy cerca de España.
Por su parte, Reino Unido posee 99.489 infectados y 12.894 fallecidos.

China suma 83.367 contagiados y 3.346 muertes, pero los medios de prensa chinos críticos de la gestión de gobierno de Xi Jinping desconfían de la veracidad de los datos oficiales sobre la evolución de la enfermedad allí y hasta ya se empieza a hablar de un rebrote del Covid-19 debido a casos importados.

El otro país de Asia, de Oriente Medio en este caso, más perjudicado por la enfermedad es Irán, con 76.389 infectados y al menos 4.777 fallecidos.
Por su parte, Turquía tenía 69.392 afectados y 1.518 decesos, mientras que Bélgica registraba 33.573 casos y 4.440 muertos.
En África, el país más afectado por la propagación de la enfermedad es Sudáfrica, con 2.506 casos confirmados y 34 fallecidos hasta el momento, seguido por Egipto, con 2.505 enfermos y 183 decesos.

Por último, en América, luego de los Estados Unidos aparece Brasil ya despojando a Canadá, con 28.746 casos y 1.760 fallecidos.

En tanto, los canadienses tienen 28.253 enfermos confirmados de coronavirus y 1.010 fallecidos.
Perú acumula 11.475 casos de la enfermedad con 254 muertes, Chile tiene 8.273 contagiados y 94 decesos, Ecuador posee 7.858 infectados y 388 fallecidos, México 5.847 afectados y 449 muertos, y Panamá 3.751 contagios y 103 fallecidos.

Ayer les comentaba que Estados Unidos iba a *OCTUPLICAR* los casos de China pues ..hecho, y que lo de Brasil estaba siendo...tremendo y que en cualquier momento iba a comenzar a entrar en el rango de visión superior de la tabla, pues ahí está Brasil a ésta hora.., hecho;





-Cuando los casos de infección por el covid-19 empiezan a crecer de manera alucinada en Brasil, dos noticias concentraron la atención.
La primera:
el ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta está fuera del gobierno.
Lo que no se sabe es cuándo, pero sobran indicios de que él no pasará del viernes en el puesto asumido el primer día de 2019, cuando el ultraderechista Jair Bolsonaro asumía la presidencia.

Tan pronto el presidente encuentre a alguien más afinado con sus posiciones frente a la pandemia, Mandetta y su equipo de asesores, todos funcionarios del ministerio y con vasta experiencia, serán expelidos.
La segunda noticia se refiere a la curva de la pandemia, que se expande a velocidades cada vez más altas.
Este miércoles se informó que en un día se anotaron 204 nuevas muertes, un crecimiento de 13 %, que ahora suman 1.736.
Al mismo tiempo, se supo que el total de contaminados alcanzó 28.320 casos, 3.058 nuevos casos en 24 horas, un aumento de 12 % de un día a otro.

En San Pablo, epicentro de la crisis, se confirmó que el 80 % de las camas de unidades de terapia intensiva están ocupadas.
En la provincia, en una semana el total de muertos experimentó una suba del 82 %.
Son números impactantes, pero que traen un problema paralelo y especialmente grave:
los datos oficiales están a leguas de distancia de los números reales.

Hay una demora inmensa en llegar al resultado de las pruebas, que además solo se aplican a los casos considerados especialmente graves.
Mientras en Alemania se hicieron pruebas en alrededor de quince mil personas por millón de habitantes, y en otros países se mantuvieron el promedio de trece mil por millón, Brasil logró, también en ese aspecto, mantenerse lejísimo de lo aconsejable.

La Organización Mundial de Salud fue especialmente crítica al analizar la proporción de pruebas aplicadas por millón de habitantes en Estados Unidos =alrededor de siete mil quinientas=.
Y al mismo tiempo, tuvo la piedad de no referirse a Brasil, donde el promedio proporcional es de alrededor de 300 pruebas de coronavirus por millón.

A raíz de esa discrepancia severa, científicos, investigadores y médicos trataron de trazar la distancia entre los datos oficiales y reales.
Encabezados por hospitales de alta especialización y de integrantes de la Fiocruz =Fundación Osvaldo Cruz, adoptada por la Organización Mundial de Salud como referencia en epidemiología de América Latina en el combate al coronavirus=, el grupo llegó a la asustadora conclusión de que el número real es *quince veces superior* a los datos oficiales.

Eso significa la aceleración más elevada del planeta, compitiendo directamente con los Estados Unidos por el puesto de mayor devastación causada por el virus.
El gobierno se niega a confirmar tal proyección, pero admite la extrema gravedad del cuadro.
Al contrario de lo que aseguró el presidente Bolsonaro en una bizarra transmisión del domingo de Pascua, cuando compartió espacio en la televisión con empresarios de la fe ajena, que se auto-titulan pastores evangélicos, su todavía ministro de Salud trazó un cuadro altamente preocupante para mayo y junio.

En aquella ocasión, el ultraderechista afirmó haber recibido informaciones =no indicó sus fuentes= de que *la cuestión del virus ese, se está yendo*.

Ayer Mandetta, cercado por dos de sus más altos colaboradores, aseguró exactamente lo contrario:
por cuestiones climáticas, la curva alcanzará su pico a partir de mayo.
El alerta, argumentó, se debe a una observación obvia:
si en plena primavera Estados Unidos experimenta una ascensión devastadora del virus, ¿cómo hubiera sido si tal expansión se diera entre otoño e invierno?

Pues eso es exactamente lo que pasará en Brasil:
los registros comprueban que mayo es cuando se expanden los casos de enfermedades pulmonares, precisamente a raíz del cambio de clima.
Destacó que las provincias más afectadas serán justamente las de la región sureste y sur, donde se concentra la mayor parte de la población.

La defenestración del ministro Mandetta fue intentada, hace una semana, por Bolsonaro.
Lo contuvieron los cuatro ministros militares que ocupan despachos en el palacio presidencial, con destaque para Walter Braga Netto, que poco a poco deja claro que mucho más que coordinador general del plan de combate al coronavirus se transforma en coordinador de la presidencia, relegando el ultraderechista a un rol cada vez más decorativo.

Bolsonaro quiere librarse de su ministro por dos razones básicas y exclusivas.
La primera:
Mandetta se niega de manera firme a aconsejar el final del aislamiento social y la vuelta a la normalidad defendida por el ultraderechista.

La segunda es indicativa de la personalidad errática y bizarra de Bolsonaro:
pura envidia.
Al fin y al cabo, su ministro cuenta con 76% de aprobación popular, más que el doble de la del presidente.

Como si ésta Pandemia fuera poco, hay sucesos que suman especulaciones y excitan especialmente a los fanáticos del Apocalipsis;



-El continente africano está ante una alarmante situación.
No sólo por el avance del coronavirus, sino por la llegada de una plaga de langostas, que puede poner en peligro la alimentación de los habitantes de África.

La prensa internacional catalogó a esta plaga que azota a Africa como de *proporciones bíblicas*, dado que no se tenía registro de una cantidad semenjante de langostas en algún lugar del mundo.
Sin embargo, algunos especialistas señalan que podría ser comparada con otra similar hace 60 años.

El Programa Mundial de Alimentos había señalado en su facebook la posibilidad de que Africa sufriera la llegada de una gran invasión de langostas, sin embargo no se tomaron recaudos.
Por ello, las cosechas en Kenya, Etiopía y Somalia corren serios riesgos.

La situación que amenaza la alimentación de los agricultores y sus familias habían sido advertidas en febrero por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura.
En estos días se están tomando medidas para resguardar los cultivos agrícolas, pero la tarea resulta muy difícil.

Etiopía es hasta el momento el país africano más afectado.
Un millón de personas afectadas en Etiopía por la plaga de langostas del desierto que sacude África del Este necesita *ayuda alimentaria de emergencia*, advirtió hoy la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura-FAO.

Estos insectos, parecidos en forma y tamaño a los saltamontes, han arrasado en los últimos meses unas 200.000 hectáreas de cultivos y provocado la pérdida de más de 356.000 toneladas de cereal, sorgo, maíz y trigo en el país, agregó el comunicado.
Una plaga de langostas puede comprender a alrededor de 150 millones de ejemplares por kilómetro cuadrado, y pueden llegar a consumir una proporción equivalente a los cultivos para alimentar a 35.000 personas.

Voy cerrando con los últimos números que llegan desde España, nuestro caso de estudio;



Y aquí en América Latina;

Ayer Miércoles a media tarde;

-Brasil 26.113
-Perú 11.475
-Chile 8.273
-Ecuador 7.858
-México 5.399
-Panamá 3.574
-República Dominicana 3.614
-Colombia 2.979
-Argentina 2.443
-Puerto Rico 974
-Cuba 814
-Costa Rica 618
-Uruguay 492
-Honduras 419
-Bolivia 397
-Venezuela 197
-Guatemala 180
-Paraguay 161
-El Salvador 159
-Aruba 92
-Jamaica 105
-Haití-41
-Nicaragua-9

Hoy Jueves a media tarde;

-Brasil 29.165
-Perú 11.475
-Chile 8.807
-Ecuador 8.225
-México 5.847
-República Dominicana 3.755
-Panamá 3.751
-Colombia 3.105
-Argentina 2.571
-Puerto Rico 1.043
-Cuba 862
-Costa Rica 626
-Uruguay 493
-Bolivia 441
-Honduras 426
-Venezuela 197
-Guatemala 196
-Paraguay 174
-El Salvador 164
-Jamaica 125
-Aruba 93
-Haití-41
-Nicaragua-9

Y me voy despidiendo con un enorme texto en cuanto a su calidad de Rafael Narbona que viene a darle vida al gran Albert Camus, un visionario, además de un Gnóstico encubierto.
Éste gran pensador, escorpiano como quien escribe aquí, se fué de éste mundo 3 años antes de que yo, viniera a él;



-¿Qué nos enseñó La peste, de Albert Camus?
Que las peores epidemias no son biológicas, sino morales.

En las situaciones de crisis, sale a luz lo peor de la sociedad:
insolidaridad, egoísmo, inmadurez, irracionalidad.
Pero también emerge lo mejor.
Siempre hay justos que sacrifican su bienestar para cuidar a los demás.

Publicada en 1947, *La peste* intenta ser una respuesta al dolor desatado por la Segunda Guerra Mundial.
Ambientada en Orán, narra los estragos de una epidemia que causa centenares de muertes a diario.
La propagación imparable de la enfermedad empujará a las autoridades a imponer un severo aislamiento.
Todo comienza un dieciséis de abril.

En esas fechas, Orán es una ciudad con una vida frenética.
Casi nadie repara en las existencias ajenas.
Sus habitantes carecen de sentido de la comunidad.
No son ciudadanos, sino individuos que escatiman horas al sueño para acumular bienes.
La prosperidad material siempre parece una meta más razonable que la búsqueda de la excelencia moral.

El Covid-19 o coronavirus ha impulsado a muchos lectores a releer o a leer por vez primera La peste, buscando recursos para afrontar el largo exilio en casa impuesto por las autoridades sanitarias.
La enfermedad siempre está ahí, pero pensamos que solo le concierne a los otros.
Ahora es asunto de todos.

Nuestra campana de cristal se ha agrietado.
No somos invulnerables.

Oriundo de la Argelia francesa, Camus describe en La peste su tiempo y su tierra natal, pero su novela trasciende su marco temporal y geográfico, adquiriendo el rango de metáfora universal.
Sus reflexiones resultan particularmente esclarecedoras en estos días.
Camus señala que la irrupción de una epidemia letal nos hace meditar sobre el tiempo.
Normalmente, no percibimos su espesor, el abanico de posibilidades que contiene cada minuto.

Solo hay una forma de comprender su carga fructífera:
*sentirlo en toda su lentitud*.
Esa experiencia se hará asequible para todos con la peste, pero la incertidumbre y el miedo transformarán la lentitud en parálisis, estancamiento.
El tiempo no se adapta a nosotros.
Somos nosotros los que debemos aprender a experimentarlo en toda su plenitud.

El tiempo es el barro del que estamos hechos.
No podemos permitir que pase de balde, sin producir frutos.
No es posible volver atrás.
El tiempo perdido es irrecuperable.

La expectativa de la enfermedad y la muerte nos coloca ante las preguntas fundamentales que solemos evitar o postergar.
Camus piensa que no existe Dios, que la fe es una expresión de impotencia, pero opina que el escepticismo no nos has hecho más libres.
Solo nos ha dejado más desamparados.
La capacidad de sacrificio del doctor Rieux, protagonista de La peste, pone de manifiesto que atribuimos una importancia excesiva a nuestro yo.

La grandeza del ser humano reside en su capacidad de amar, no en su ambición personal.
No hay nada hermoso en el dolor, pero indudablemente nos abre los ojos y nos obliga a pensar.
Rieux no se acostumbra a ver morir a sus pacientes.
Piensa que la respiración de un moribundo es una objeción irrebatible contra la supuesta bondad de la vida.
La vida es absurda, ilógica.

La inteligencia del hombre solo le hace más desgraciado, pues le muestra que el universo está gobernado por el azar.
Camus admite que sin la perspectiva de lo sobrenatural, todas las victorias del hombre son provisionales.
La victoria definitiva y total corresponde a la muerte.
Para Rieux, la existencia solo es *una interminable derrota*.

Su filosofía se reduce a eso.
No es mucho, pero es una convicción vigorosamente respaldada por la miseria física y moral que aflige =en mayor o menor grado= a la humanidad.
Camus piensa que el mal y la indiferencia son más abundantes que las buenas acciones.
El hombre no es malo por naturaleza, pero su conocimiento de las cosas es deficiente.
Sus actos más nefandos proceden de la ignorancia.
Es la tesis del intelectualismo socrático, que Camus ratifica con una frase feliz:

*no hay verdadera bondad ni verdadero amor sin toda la clarividencia posible*.

¿Qué es lo ético en mitad de una epidemia?
Luchar con *honestidad*.
Luchar por el hombre, a pesar de todas sus imperfecciones.
En esa batalla, el fanatismo ideológico solo estorba.
Hay que mirar más allá, pensando solo en lo humano.

¿Cómo se recordará la peste cuando pase?
¿Tal vez como una hoguera cruenta e interminable?
No, más bien como *un ininterrumpido pisoteo que aplasta todo a su paso*.

El ser humano evocará esos días con temblor, recordando la fragilidad de la vida.
La peste produce horror, pero también tedio.
Después de los sentimientos iniciales de terror o coraje, de indignidad o heroísmo, se extiende una emoción unánime de monotonía.

*Al grande y furioso impulso de las primeras semanas había sucedido un decaimiento que hubiera sido erróneo tomar por resignación, pero que no dejaba de ser una especie de consentimiento provisional*.

La sensación de fatalidad, de estar en manos de una calamidad sin término, embota la sensibilidad.
Lo humano retrocede, el espíritu se adormece, lo biológico usurpa el lugar de lo racional.
La monotonía se apodera de todo, aplanando los afectos y la capacidad de razonar:

*La ciudad estaba llena de dormidos despiertos que no escapaban realmente a su suerte sino esas pocas veces en que, por la noche, su herida, aparentemente cerrada, se abría*.

La peste acaba aniquilando los valores.
La humanidad se desliza hacia el nivel de conciencia de una res en el matadero, que intuye su final sin reaccionar.
Las epidemias matan el cuerpo y el alma.
El coronavirus nos está recordando la importancia del contacto físico.
El ser humano necesita tocar a sus semejantes, sentir su cercanía.

*Los hombres no se pueden pasar sin los hombres*, escribe Camus.
Curiosamente, esa necesidad a veces solo se hace visible cuando se propaga una catástrofe.

*El único medio de hacer que las gentes estén unas con otras es mandarles la peste*.

En Occidente, la crisis de la familia ha provocado que cada vez haya más personas aisladas.
En los grandes espacios urbanos, los individuos se recluyen en apartamentos minúsculos y apenas se saludan en las zonas comunes.
Las ciudades crecen al mismo ritmo que la soledad.
Para Camus, el sufrimiento de los niños es particularmente insoportable.

Cuando el doctor Rieux y su amigo Tarrou acompañan a un niño en su agonía, su tolerancia a la frustración se desborda, transformándose en airada protesta:

*Ya habían visto morir a otros niños puesto que los horrores de aquellos meses no se habían detenido ante nada, pero no habían seguido nunca sus sufrimientos minuto tras minuto como estaba haciendo desde el amanecer.
Y, sin duda, el dolor infligido a aquel inocente nunca había dejado de parecerles lo que en realidad era:
un escándalo*.

El Padre Paneloux se muestra comprensivo:

*Esto subleva porque sobrepasa nuestra medida.
Pero es posible que debamos amar lo que no podemos comprender*.

El doctor Rieux no acepta este razonamiento:

*Yo tengo otra idea del amor, y estoy dispuesto a negarme hasta la muerte a amar esta creación donde los niños son torturados*.

Admite que no conoce la gracia divina y cuando el sacerdote le dice que lucha por el hombre, replica que solo pelea por la salud.
Al igual que Dostoievski, Camus opina que *no hay nada sobre la tierra más importante que el sufrimiento de un niño y una eternidad de dicha no puede compensar ese dolor*.

El padre Paneloux objeta que *el sufrimiento de los niños es nuestro pan amargo, pero sin ese pan nuestras almas perecerían de hambre espiritual*.

Tarrou apunta que el dolor de los inocentes nos plantea un reto:
la posibilidad de alcanzar la santidad.
Amando, acompañando, cuidando, sacrificando nuestro bienestar para que otros vivan.
Rieux contesta que no le interesa ser santo, ni héroe.
Solo quiere ser hombre y ser solidario con los vencidos.
Por la peste o por la historia.

La peste avanza y ya nadie se atreve a hablar de Dios.
Perdura una esperanza tibia e insuficiente que solo es obstinación de vivir.
Camus concluye que *todo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida es el conocimiento y el recuerdo*.

Sin embargo, no se puede vivir solo de lo que se sabe y se recuerda.

Si no esperamos nada, si percibimos la muerte como un límite insuperable, existir se convierte en una fatigosa carrera hacia la nada.
Todos somos Sísifo, subiendo una penosa pendiente para despeñarnos por el vacío.
Solo puede aliviarnos la ternura, el afecto que surge entre los humanos, tristes criaturas que han aprendido a contar las horas, sabiendo que cada minuto es un paso hacia el abismo.

Todos los hombres son hermanos en el sufrimiento, en una desdicha que no se puede aplacar.
Camus, humanista sin un ápice de cinismo, no condena a sus semejantes:

*hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio*.

Los espíritus verdaderamente grandes nos sitúan en el umbral de los interrogantes.
No nos dan respuestas.
Nos incitan a que =desde nuestra soledad= pensemos y recorramos nuestro propio camino.

Camus nos cede la palabra, invitándonos al recogimiento.
El que no sabe estar solo desconoce lo que es la verdadera libertad.
Debemos buscar al otro por anhelo de fraternidad, no para huir de nuestros miedos.
No hay que lamentar el aislamiento impuesto por las autoridades.

Es una buena oportunidad para explorar nuestra intimidad y buscar un sentido a la vida.

A no aflojar.
Gran abrazo.

Gilgamesh***

Fuentes;
-eldestapeweb
-eldestapeweb2
-cronista
-pagina12
-pagina12B
-elcultural
-rtve