viernes, 4 de diciembre de 2015

* ¿Porqué Cristo no escribió su propio evangelio? *

***Hermosa noche de Viernes para todos.

Un saludo especial para los amigos del blog Ágora Libre, decirles que no es casual que las épocas del año cuantos más homicidios se cometen, cuantos más desencuentros se producen, cuanta más irracionalidad campea, es precisamente ésta...la época de fin de año.

Los arcontes o como cada quién quiera llamarle a esas entidades que no ponemos en duda de su existencia, nos inducen a producir enormes cantidades de alimentos para ellos. El alimento lo gestamos nosotros mismos cada vez que empoderamos a un área del cerebro que procesa la influencia arcóntica y deriva en *sentimientos* que experimentamos en niveles mayores.

Yo quisiera decirles a todos sin ánimo de imponer ni mucho menos de dictar, que prestemos más atención a la otra parte de nuestro cerebro que grita en voz muy baja, esa que a veces le llamamos consciencia, la que nos permite desconectar de sentimientos destructivos, por ejemplo esa parte nos hace eliminar la idea y el sentimiento de matar a un ser humano, o de golpear a otro, o de ponernos a agredir, generalmente no le escuchamos y es allí donde amasamos el nutritivo alimento para las entidades nefastas que se expresan a través de un sector programado para manipular nuestros actos.

Pregunta Don Ágora en algún párrafo de su blog;

¿Porqué Cristo no escribió de puño y letra su propio evangelio o mensaje?

Bueno, si creo en la misión de Cristo habré de no experimentar subestimarle, y dar por sentado que Cristo ni se equivocó, ni su misión fué frustrada.
¿Sabían ustedes quiénes escribieron los llamados evangelios?
Más abajo les compartiré el estudio de un historiador cristiano que aporta su conocimiento con respecto a éstas cuestiones.
Yo considero que Cristo no vino a predicar con textos, ya que la mayoría de la gente de entonces no sabía leer, su mensaje así como la mayoría de los mensajes de su época eran orales. Algunos dicen que Cristo no sabía escribir...jeje...sin embargo le llamaban Rabí, título cuasihonorífico para tildarlo como *maestro de la ley*.

Difícilmente Cristo, con semejante misión, pudiera siquiera detenerse a pensar en escribir su propio libro, ya que dicha noción se acomoda más a nuestros tiempos modernos de concebir lo que significa escribir un libro, ego y amor al dinero y la fama, salvando honrosas excepciones de gentes que han escrito sin ningún interés más que colaborar con el razonamiento humano.

Si yo quisiera garantizarme a mí mismo que mis palabras no desaparecieran no escribiría algún libro, puesto que muchos libros fueron quemados durante la llamada Inquisición. La mejor forma de mantener vivas mis enseñanzas sería darlas a conocer a cuanta persona cruzara por mi camino, y más allá de que el mensaje pudiera ir corrompiéndose de acuerdo a la interpretación de cada quien, imposible sería destruir la escencia del mismo, como también imposible sería aniquilar a tanta gente dispersa, e incluso escondida.
El nuevo testamento fue escrito misteriosamente casi 100 años después del ascenso de Cristo.

En determinados momentos la llamada Iglesia aducía que las Escrituras habían sido escritas por los *ángeles del cielo*, cuestión que posteriormente fué corregida diciendo que los escritores habían sido los *apóstoles de Cristo*.
Por esos tiempos una escasa porción de la población habría podido acceder a *leer* ya que ese patrimonio lo ostentaba un mínima franja de la clase privilegiada.

Finalmente les doy un detalle, los manuscritos Nag Hammadi fueron escritos en idioma Copto...lengua emparentada con el antiguo egipcio compuesto por letras del alfabeto griego, más seis o siete caracteres de la escritura demótica, necesarios para representar varios sonidos no existentes en el idioma griego.
El alfabeto copto se introdujo a finales del siglo II a.C. y la denominación *idioma copto* se aplica generalmente a la lengua egipcia desde el siglo I de nuestra era hasta la actualidad, una buena razón también para garantizar la superviviencia de una enseñanza que al parecer...era muy incómoda para aquella Iglesia que re-armó a su antojo lo que hoy leemos como Biblia y Nuevo Testamento.



Pues bueno, me despido con un poco nada más, del estudio de José I. Lago;

Los Evangelios. Autores, fechas y destinatarios.

El Nuevo Testamento es la fe literaria de la Buena Nueva de Cristo y agrupa los cuatro Evangelios, las cartas de los apóstoles a las primeras comunidades cristianas y el Apocalipsis. Los textos principales son los cuatro Evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan.
La moderna crítica literaria aplicada por los exégetas de la Iglesia Católica ha permitido profundizar enormemente en las cuestiones sobre los Evangelios. Las herramientas de las que disponemos son la crítica científica: crítica de las fuentes, crítica de la forma literaria, crítica redaccional y crítica de las tradiciones. A continuación se exponen las conclusiones estudiadas hoy en día en las facultades de teología.

Los Evangelios Sinópticos

Se conocen como *Evangelios Sinópticos* los de Marcos, Mateo y Lucas porque tienen el mismo esquema y parten de una triple tradición común: la famosa *Fuente Q* que narraba la predicación de Jesús pero no incluía la Pasión, las tradiciones orales de los testigos y los logia o colecciones de escritos sobre las palabras de Jesús. Ambas fuentes se perdieron, desgraciadamente para nosotros.

Evangelio de Marcos

Autor: Marcos es, probablemente, el secretario de Pedro, y escribió su evangelio basándose en los relatos de los discípulos =principalmente de Pedro=, ya que él no fue testigo presencial de los hechos que narra. Marcos narra en su evangelio que un joven cubierto con una sábana siguió a Jesús tras ser apresado. ¿Es este joven el propio Marcos? Muchos así lo ven.

Fecha, idioma y lugar: Marcos escribió su evangelio, el primero de los sinópticos, hacia el año 50-60. El idioma utilizado fue el griego. Desde Clemente de Alejandría es tradición situar el lugar de composición en Roma.

Destinatarios: Marcos escribió para cristianos provenientes del mundo pagano, por lo que no presta demasiado interés a las cuestiones de la Ley Mosaica, que no interesan a sus lectores y sí pone cuidado en explicar las costumbres judías, que sus lectores desconocen y por ello precisan de una explicación.

Fuentes: Marcos debió escribir su evangelio basándose en relatos de los Apóstoles y testigos presenciales de los hechos que describe. Además, según una tradición antigua, se apoyó en material de primera mano que circulaba desde la muerte de Jesús y que contenía las enseñanzas de Cristo y sus palabras: la tradición oral de los testigos y los famosos logia.

Comentario: Marcos escribió en griego, ya que por entonces el pueblo judío en su mayoría prácticamente había vuelto la espalda a la Buena Nueva, por lo que la Iglesia se abría a los gentiles con mayor vigor. Por ello pone especial atención al rechazo que los judíos radicales sentían por Jesús. Su evangelio es el menos sistemático y de más pobre estilo literario ya que está redactado en estilo coloquial. Utiliza mucho el presente histórico y su vocabulario es reducido y muy espontáneo.



Evangelio de Mateo

Autor: Mateo es, probablemente, el publicano =recaudador de impuestos= al que Jesús llamó para formar parte de los doce apóstoles, por lo que es testigo directo de los hechos que narra. También es llamado en los Evangelios con el nombre de Leví. Probablemente fue un judío helenizado

Fecha, idioma y lugar: Mateo escribió su evangelio en su forma primitiva hacia los años 60-70 y su redacción definitiva se hizo hacia el año 80, probablemente por un discípulo. El idioma empleado fue el arameo, la lengua utilizada por los judíos que vivían en Palestina. Se piensa que probablemente fue escrito en Siria, donde había mayor número de judíos cristianizados.

Destinatarios: Los judíos cristianizados, por lo que no explica las costumbres judías que sus lectores se sabían de memoria ni traduce los vocablos hebreos. Además hay varias referencias al Antiguo Testamento y a la Ley Mosaica.

Fuentes: Mateo tomó el 50% del material de su evangelio de Marcos y la parte restante de la Fuente Q y de los logia y las tradiciones orales. El relato de la infancia de Jesús no aparece en la Fuente Q ni en Marcos, por lo que Mateo tuvo aquí, y en otras partes de su evangelio, una fuente desconocida.

Comentario: Mateo escribió en arameo, la lengua que utilizaban los judíos, porque es un evangelio destinado al pueblo de Israel. Sus escritos complementan y abarcan más que los de su predecesor Marcos, pero siguen el mismo esquema. Aproximadamente Mateo tomó la mitad del material de Marcos abreviando la narrativa. Y el 25% de su evangelio coincide casi exactamente con el de Lucas, precisamente en las palabras de Jesús ya que ambos utilizan la Fuente Q. Es un evangelio construido de manera sistemática y ordenada, con una estructura basada en cinco bloques o discursos con un claro interés didáctico y teológico que se muestra en el interés de Mateo por la doctrina de Jesús

Evangelio de Lucas

Autor: Lucas es, probablemente, el médico sirio que cita Pablo y que acompañó al Apóstol en su viaje a Roma. Lucas escribió su evangelio conjuntamente con los Hechos de los Apóstoles que primitivamente formaban una obra única. No es testigo presencial de lo que narra en su evangelio pero sí de lo que narra en los Hechos. En Roma Lucas se encontró con Pedro y fue testigo de la evangelización de los dos Apóstoles en la Urbe. Es el único de los cuatro evangelistas que no es judío.

Fecha, idioma y lugar: Lucas escribió su evangelio, el tercero de los sinópticos, alrededor del año 70-80. El idioma utilizado fue también el griego. Lo que está claro es que Lucas escribió fuera de Palestina, probablemente en Grecia.

Destinatarios: cristianos provenientes del paganismo =griegos y romanos=.



Fuentes: Lucas utiliza el 70% del material de Marcos y dispone de fuentes propias, exclusivas, además de la Fuente Q, de las tradiciones orales y de los logia. así, para componer su relato de la infancia de Jesús, probablemente la fuente fuera la misma virgen María, como parece intuírse leyendo el texto. Los estudiosos llaman a esta fuente original de Lucas *Fuente L* y probablemente sea la fuente más antigua de todas las involucradas en la composición de los Evangelios, aunque no sabemos si se trató de una fuente oral o escrita.

Comentario: Lucas es un magnífico escritor de atractiva personalidad que fue recopilando meticulosamente todas las tradiciones orales que le llegaron a los oídos. Aunque utiliza las mismas fuentes que Marcos y Mateo, las enriquece con aportaciones como el relato de la infancia de Jesús que, según se supone al leerlo, la misma Virgen María debió contarle. Como no era judío, no presta la misma atención que Mateo y Marcos a los temas de la Ley mosaica y sí lo hace al papel de la mujer en el Evangelio y a la necesidad de la pobreza de medios para alcanzar la riqueza espiritual. Su estilo es el mejor de los Sinópticos, con un vocabulario muy rico. 

Lucas retoca las fuentes de Marcos y Mateo para evitar expresiones que puedan ser malinterpretadas y pone especial hincapié en el amor de Cristo a los desheredados. Lucas escribió también el libro de los Hechos de los Apóstoles que primitivamente se publicó como parte integrante de su evangelio y que narra la historia de la Iglesia desde la bajada del Espíritu Santo en Pentecostés hasta la llegada de Pablo a Roma y que estudiaremos en el siguiente capítulo.

Evangelio de Juan

El cuarto evangelio es el de Juan, que no sigue el esquema de los Sinópticos y dispone de fuentes propias.

Autor: Juan Zebedeo, el más joven discípulo al que Jesús cariñosamente apodaba *el hijo del trueno*.

Fecha, idioma y lugar: Juan escribió su Evangelio después del año 95. El idioma utilizado fue también el griego. El lugar parece claro: la isla de Patmos a la que el apóstol había sido desterrado por Domiciano.

Destinatarios: Los cristianos de origen heleno perseguidos por Roma.

Fuentes: Todo su evangelio es un compendio de su vivencia al lado de Cristo, por lo que sólo necesitó fuentes para el inicio de la obra.

Comentario: El evangelio de Juan, un *cuerpo extraño* si se compara con los Sinópticos, es un evangelio mediatizado por la terrible situación que vive la Iglesia en aquellos sangrientos días. Es el que cuenta con mayor número de detalles precisos sobre las enseñanzas de Cristo y el que utiliza un lenguaje más refinado. Precisamente es el lenguaje utilizado una de las claves del evangelio de Juan. Un evangelio muy crudo, una obra muy compleja que aún suscita interminables e interesantísimos debates. El final del texto aclara que la redacción definitiva fue obra de discípulos de Juan. Además del evangelio, Juan escribió su famoso Apocalipsis, una obra literaria que ha cautivado los corazones de generaciones enteras por su estilo. 

El Apocalipsis muestra a una Iglesia perseguida en medio de un mar de sangre constituido por las terribles guerras que habían azotado Tierra Santa. Una Iglesia que vencerá gracias a Cristo resucitado que se impondrá al mal y que traerá el Reino a todos los hombres de buena voluntad. Toda una maravilla para pasarse horas y horas extasiándose en su lectura.

¿Cuándo se escribió cada evangelio?

Esta pregunta es una cuestión fascinante para los que estudiamos la Historia, aunque en realidad ni quitaría ni añadiría nada nuevo a la doctrina de los escritos. Tan sólo es una mera curiosidad científica de esas que tanto nos gustan. Sobre la fecha de composición de los evangelios hay muchas dudas y casi todas son razonables. La Iglesia en los documentos del Concilio Vaticano II dejó muy claro que las fechas, e incluso los autores no están demostrados que sean los que parecen y que por ello sólo es fiable que fueron creados fruto de la inspiración de Dios, como así fue, ya que reflejan el Mensaje de Cristo en su plenitud y por ello son Palabra de Dios.

Conocemos fechas aproximadas: Marcos entre los años 50-60, Mateo 60-70, Lucas 70-80 =estos tres son los evangelios sinópticos= y el de Juan a partir del 95. Pero son sólo aproximaciones, ya que la fecha exacta es un misterio. Hay muchas interpretaciones, cada historiador tiene la suya, la mía es ésta:

La Buena Nueva salió de Jerusalén llevada por los discípulos de Cristo, los cristianos *de primera generación* expandiéndose rápidamente por todo Israel primero y hacia el norte seguidamente, hacia la costa del Mediterráneo oriental cuya población estaba completamente helenizada y que se convirtió en una magnífica cantera de cristianos *de segunda generación*, es decir, de cristianos que no fueron testigos presenciales pero que tuvieron un testimonio de primera mano sobre lo ocurrido. Como por ejemplo Lucas, el médico sirio que se convirtió rápidamente, en cuanto la Buena Nueva llegó a Siria. 

Lucas es el cristiano *de segunda generación* por excelencia: no es judío, sino un gentil, con formación intelectual suficiente, criado en un ambiente absolutamente helenizado que rinde culto a las artes y a las letras. Es en esta zona costera de lo que hoy es Turquía y Siria, que entonces era una de las zonas más cultas del planeta e impregnada de cultura griega hasta los tuétanos donde se va a desarrollar la Iglesia cristiana primitiva, a la que Pablo dedicará sus mayores y más fructíferos esfuerzos.

Cada quien saque sus propias conclusiones o en su defecto, siga su propia búsqueda.
Gilgamesh***

Fuente;
-historialago

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