jueves, 17 de noviembre de 2016

* Es posible... *

***Armoniosa y feliz noche de Jueves para todos.

En un intento de pensar juntos positivamente para darnos una mano entre todos, voy a compartirles algunas experiencias personales y/o conceptos.
Hay que hablar amigos...hablarse...más y más, quienes nos quieren *des-graciados* intentan suplantar algo que no tiene ni tendrá nunca un repuesto igual, me refiero a eso a la comunicación con el otro, hablar..

No es ni casual ni es una idiotez que el VERBO sea necesario, la palabra *hablada* crea, y sabemos que bien puede crear cosas buenas como malas, aún así...hay que arriesgarse a usarla.

No es decía, una casualidad, que el llamado *misterio* de la confesión que utiliza la iglesia católica tenga realmente efectos positivos en quien se confiesa.
Hablar con el otro tiene un eficaz efecto placebo, el cura en realidad no intermedia en absoluto con la divinidad, *te escucha*....algo que te permite *verbalizar tu consciencia*, esa culpa que te come el cerebro al ser puesta de manifiesto en lo *verbal*, te libera, el cura te escucha, te da 500 padre nuestro y 700 ave marías y listo...te vas bien. El problema de ésta práctica enmascarada en lo religioso es que tiene como objetivo volverte *dependiente* de un sistema que necesita existir precisamente en base a la dependencia.

El cura te absuelve, el problema es que un amigo o un ser amado no te da una absolución como técnica, el amigo *dialoga* extensamente con vos y lo que el cura resume y abrevia sólo escuchando y absolviendo, le evita regalarte esas dos horas necesarias para un ida y vuelta, el cura no te va a expresar una larga opinión sobre lo que le has confesado porque si da larga charla corre el riesgo de hacerte ver cosas que no te van a agradar, lo del cura es práctico...necesita que vuelvas..el amigo no, el amigo espera que en esas horas que dedica a escucharte también le escuches...y que cuando vuelvas sea para hablar de otras cosas y tu *problema* quede resuelto.

Hablar...dialogar...consensuar.., pero ojo, quien tiene la intención de colaborar con alguien dándole una opinión bin intencionada deberá comprender que no siempre será aplicable al otro, porque las personas siempre opinaremos en base a nuestra realidad, que siempre es distinta, la edad, el sexo, las vivencias propias, el nivel de formación, y miles de etcéteras.
Pues no importa, si lo que queremos es ayudar y no imponer.
No es fácil situarse en una postura si se quiere *neutral* porque todos estamos constituídos por patrones *irrepetibles* como las hueyas digitales.
Pero hay que hablar....

Lo mismo pasa con la Psicología, te guste o no, a veces es necesaria cuando el sujeto tiene algo que reconoce como *descompuesto* adentro, pero no lo puede reparar.
El Psicólogo obra también como un *escucha*, y ese acto es de por sí positivo para quien puede *hablar*, como con el cura.

El Psicólogo tiene experticia en conocer esas cosas que *sí*..nos son comunes a todos, diversas tipologías de pensamiento o de conductas que están identificadas como *patrones* de los seres humanos, más allá de las diferencias que nos distinguen.
Por eso, si me preguntan qué es conveniente cuando no se puede descubrir esa *pieza* o mecanismo que hay que reparar, yo les digo que vayan a un Psicólogo Matriculado, y en lo posible tradicional, de esos que no le agregan a su labor otras modernas terapias que pueden terminar siendo contraproducentes.

¿Porqué digo que nuestra opinión aún siendo bienintencionada puede resultar no efectiva?, pues le voy a regalar un hecho de mi vida personal.
Un hombre como yo que peina 53 flamantes años ve la vida desde esa madurez que supuestamente dan los años, pero...no se puede pretender por ejemplo, que una opinión *madura* pueda ser *injertada* en la realidad de un jóven de 28 años..

Y ahí aparece la cuestión de *ser padres*...jeje...
¿qué temita no?..
Yo puedo asumirme como un hombre que tiene ambiciones muy pequeñas y que me hace feliz ser así, pero a un jóven de 28 años no se le puede pedir que abandone las suyas, yo mismo las tuve a esa edad.

Lo ideal creo, siempre es escuchar y hablar, ofreciendo la visión propia de algo pero adaptándose a quién es el receptor...
Les doy mi relato.

Mi hija, siendo Licenciada en Comunicación Social se anota en un concurso Estatal donde participaban 30 mil postulantes para ingresar laboralmente.
Pudo sortear satisfactoriamente la larga y dura maratón de severos exámenes de todo tipo y resultó electa como ingresante dentro de un selecto grupo de apenas 300.
Ese grupo de 300 fué el primero en ingresar al Estado por concurso, ya que antes se ingresaba por tener parentesco con algún empleado.
Pasados dos años en su cargo, se entera de un concurso interno para un cargo más importante, pero las bases no incluían a quienes como ella, eran parte de ésta plantilla de 300, es decir que las bases estaban hechas a la vieja usanza, sólo para parientes.

Mi hija consideró ésto como algo injusto y un día se sentó y me dijo; *Pa te quiero comentar algo para que me dés tu opinión*.

Sana costumbre que tenemos en casa de compartir sin que necesariamente una opinión sea una imposición.
Ella me decía que al ser algo que consideraba injusto, iba a ponerse en contacto con la comisión que había redactado las bases del concurso para manifestarles que les pedía que contemplaran la habilitación de ese grupo de 300 para participar de ésta nueva selección.

Bueno...le expresé mi opinión tratando de que tomara cabal consciencia de lo que significaba hacer ese reclamo, y si estaba dispuesta a bancarse las consecuencias si su petición no tenía aceptación en la comisión. El riesgo de reclamar a un núcleo cerrado y corporativo que estaba pensado para beneficiar a familiares exclusivamente podía significar que le denegaran la posibilidad, subrepticiamente por haber *osado* romper con privilegios de terceras personas, algo que generalmente provoca una anulación perpetua. Quizás si ella no reclamaba y esperaba a que en otra oportunidad ese reglamento fuera modificado quedaría abierta la posibilidad, pero que al reclamar tal vez le pondrían en una *lista negra* y ya no pudiera nunca más tener chance de participar en un concurso.

Se lo planteé como posibilidad sin tratar de generarle miedo, simplemente que tuviera en cuenta lo que su decisión podría desencadenar si le denegaban la solicitud.
El concurso era una gran oportunidad de ascenso ventajoso, el hecho de ser electa le garantizaba un ascenso de 2 categorías...lo que en la práctica común implicaba esperar 10 años...Y además esa categoría superior le significaba un incremento de sueldo muy importante.

Ella decidió afrontar el riesgo.
Presentó un escrito a la comisión pidiendo que se modificaran las bases de ingreso, y pasados unos días le respondieron que iban a *evaluar su petición*.

Yo íntimamente pensé que se estaban asesorando para decirle días después que no sería posible modificar las bases.
Sin embargo...una semana después...¡le dijeron que sí! que la comisión había debatido sobre su pedido y habían decidido modificar el reglamento.
Imaginarán ustedes qué alegría...
Nuevamente en un diálogo con ella le dije que no perdiera el entusiasmo pero que contemplara la posibilidad de que en realidad aceptaron el pedido por temor a ser expuestos públicamente y que tal vez..en los exámenes le reprobaran aduciendo que no había superado los objetivos de evaluación.

Pues ella aprobó y ¿saben qué? habían 100 ascensos disponibles a cubrir, no sólo resultó electa ella sola si no que además primera en órden de mérito, y en su petición posibilitó que otros compañeros de aquella tanda de 300 se pudieron inscribir y también ascendieran gracias a su arrojo..y su decisión.

Cuando aquél día en que me pidió opinión ella no había pensado en *ella sola* si no también en sus compañeros..
Es decir que su actitud no estaba sustentada en una ambición exclusivamente personal si no en algo que consideraba justo para todos sus compañeros.
Tal vez...y eso no lo sé aunque lo intuyo, cuando uno emprende un objetivo difícil, si está sustentado en la solidaridad y en el bien de un conjunto o colectivo, a veces se pueden derribar puertas que parecían infranqueables.

Si yo aquél día en que me pidió opinión, no hubiera tenido la capacidad de *regular* de acuerdo a sus características y le hubiera dicho ¡¡¡nooo hija no reclames porque no te van a permitir participar nunca más!! le habría hecho fracasar, y, si ella no hubiera tenido la capacidad de discernir ni la libertad de elegir según su voluntad, también hubiera fracasado.

A eso le llamo aportar positivamente en la opinión, del que la emite y del que la recibe...¿me explico?.

Charlando un día con ella sobre ésto, le dije con lágrimas en los ojos que me sentía feliz de que el Padre me la hubiera concedido como hija, no por su alta capacidad intelectual si no por su firme convicción y su capacidad de poder escucharme sin tener preconceptos sobre mi forma de opinar, y lo lindo fué que ella me correspondió en un abrazo de esos que te sacan del mundo...diciéndome en sollozos, *Pa...no sabés lo importante que es escucharte siempre y tenerte como padre*   ufffff...algo que casi casi...me regresó al Pleroma..

Nunca un patrón de pensamiento por más bienintencionado que sea es transferible a otros si antes no se Conoce al otro.. y para Conocerse siempre el tiempo es fundamental, a ella la conozco desde el primer día en que vino al mundo..igual que ella a mí.
Uno de mis grandes anhelos cuando tuve que aprender a ser un padre material, era dejar en mis hijos a seres que me superaran en todo concepto, que mis falencias no fueran transferidas a ellos, que en todo caso sus propias falencias no cargaran con el peso de una vida que no era la de ellos, si no la mía, y que un día cuando yo tuviera que dejar éste plano, hubiera valido la pena haber estado aquí.

No pretendía intelectualidades, si no seres positivos para sí mismos y para los demás, el resto viene por añadidura sin especular cuánto ni cómo ni de qué forma y siento que me sobran cosas como para ponerme a pensar en tener más de lo que ya tengo.

¿Qué hubiera hecho yo a mis 28 años en una situación similar a la de mi hija?

Bueno...a mis 28 años yo no tenía muchas opciones de pensar en mí... por que ella ya había venido al mundo 7 años antes...jeje..

Fuí Papá a mis 22..pero les confieso que si antes de que ella hubiera nacido, yo hubiera tenido que optar como ella ...habría decidido no arriesgarme...y no habría tenido su valentía.

Claro...yo en esos tiempos no tenía a mi Madre...y mi Padre era una hilacha después de haber perdido a su compañera de toda la vida..

Hete allí mis anhelos...no transferir mis miserias..si no otorgar la posibilidad en mis hijos...de redimir mis falencias en sus venturas.

A los 28 mis ambiciones eran unas, hoy son otras, y de corazón una de ellas es que cualquier cosa compartida aquí siempre enriquezca y no empobrezca a nadie, y que lo que comparto no impongo, es invitarte a tomar ese cafecito otorgándote el derecho de decirme, 
*no...Gilga, te agradezco pero no tomo café*.

Fuerte abrazo para todos... no quiero un +, quiero que pienses.



Gilgamesh***

4 comentarios :

Paola Pereyra dijo...

Sabias palabras amigo!! estoy en la misma situación que contas, viendo a mi pequeña bebe crecer y convertirse en una bella y buena mujercita. Ayer cumplió sus 15 años, ella muy feliz en su simpleza solo quería que le regalemos articulos para pintar y dibujar . No es la clásica adolescente que piensa en ropa , ella ama a sus animales (tiene un zoo en casa) patos, conejos y gatos , todos los que encuentra se trae a casa. Y solo puedo maravillarme de verla crecer . Fui mama muy joven también (yo a los 16) y llego a los 32 con una hermosa familia que es mi mayor logro. Maravillosa sintonía de pensamiento. Feliz por tu felicidad!! Y la mejor de las vibras para vos y toda la comunidad , abrazo grande !!!!

magochi dijo...

Gran merito el tuyo Gilga, Tengo dos hijos de 9 y 6 años y en verdad que me cuesta darle su abonada diaria a esa tierra fértil sin dejarle algo de mi contaminación, pero seguiré tratando porque ese es el único camino y es motivante leer este tipo de relatos. Gracias Gilga por volcar tu vida en nosotros... Un abrazo

Antonio paniagua aldehuela dijo...

Como no me voy a identificar amigo Gilga, te saco sólo un año de edad, es decir coetáneos en diferentes continentes y hemisferios, pero hasta en lo musical el mundo es un pañuelo y casi siempre coincido con tus gustos.
Los hijos, ese es el sentido de la vida, al menos según avanzo en edad así lo pienso y como diría el Dr. Lecter en la genial interpretación de sir Anthony Hopkins, quid pro quo :
-Elección de estudios superiores, tema vital que marcará no sólo los años venideros de un joven a los 18 años si no también muuuchos años de vida profesional. Yo tengo dos hijos, como dicen por aquí, la parejita, con el mayor no hubo duda, queria ser veterinario desde los 6 años, desde que venía del campo con su abuelo con la botella llena de ramitas y saltamontes que luego eran indultados en el jardin para desesperación de su madre. Hoy ya trabaja en el hospital universitario veterinario y si no siguen con los recortes en educación podrá continuar allí su labor. Pero con la pequeña cuando hace ya casi cuatro años tuvo que tomar esa decisión hasta la noche anterior al día en que debía formalizar la matrícula se debatía entre dos mundos, el del Derecho para seguir los pasos de su madre y el de algo que no conocía muy bien pero que llevaba algún tiempo informándose, el del Diseño. Esa noche hubo sanedrín familiar y mi hija que es una persona vitalista, inquieta, creativa, inteligente (amor de padre) pero difícil para pasar horas pegada a la silla y memorizar, conseguí hacerle pensar en lo que serían no sólo los próximos años de estudio sino su futura vida laboral.
Afortunadamente tiró para aquello que le gustaba, sin considerar otros intereses como la ayuda que su madre sin duda le hubiera aportado o las salidas laborales.
Hoy está a punto de acabar sus estudios que han abarcado el diseño industrial, gráfico, de páginas web, publicitario,está encantada y aunque el mercado laboral está como está la cosa no pinta mal. Estoy firmemente convencido de que se hubiera amargado estudiando leyes y ella así lo reconoce.
Fué arriesgado orientar y difícil tratándose de una hija, pero siempre tienen que primar las motivaciones personales, lo que te gusta hacer, lo que quizás sea la llamada que sin saber porqué recibes, como me pasó a mí con la psicología, lo demás, lo económico etc. vendrá después. Fué sin duda la orientación profesional más difícil pero de la que me siento más orgulloso
Un abrazo

Gilgamesh el inmortal dijo...


3+; muchas gracias.

Paola Pereyra; ¡gracias por tu bello relato amiga!,por compartir esa parte tan linda que son los hijos y tu amor hacia esa niña que ama a los animalitos, cuánta pureza Pao, en tiempos donde ser padres de niños o adolescentes es toda una proeza. Mil gracias por dejarnos conocer tu historia de vida, ¡Feliz por tu Felicidad también! el Padre brille en ustedes siempre.Abrazo.

magochi; ningunos tenemos un manual, hacemos lo que mejor podemos, no te culpes, aunque no querramos seguramente alguna vez hemos transferido algo negativo a los hijos, está en nuestra naturaleza, lo importante es no aflojar y advertirnos a nosotros mismos qué sale de nosotros hacia ellos, no es fácil ami pero hay que ponerle lo mejor que podamos. ¡gracias por tu estimado aporte!, abrazo gigante.

Antonio; ¡¡gracias por compartir tu vivencia!! me hiciste reir con eso de *Sanedrín familiar*..jaja..y de todo lo que has contado lo comparto, así sentimos amigo, nos enfrentamos a los mismos desafíos, incertidumbres, esa difícil labor de ¿formar? o dejar ser a los hijos, qué hermoso relato amigo, lo valoro profundamente. Gran abrazo.

El Padre los ilumine.