jueves, 12 de enero de 2017

* John Shelby Spong; abriendo ojos *

***Excelente Jueves para todos.

Que yo les hable y les comparta temas sobre religión, imagino cuánta polémica encenderán.
Muchos se sienten tocados y defienden a la religión de una forma tal que los vuelve completamente a-religiosos.

Inmediantamente salen a exigirle a uno *títulos*, o a cuestionar con la típica pregunta *¿y Usted con qué autoridad se atreve a decir semejantes cosas*.
Otros, no exigen pero anteponen su *autoridad* aduciendo ser expertos porque han estudiado la Biblia, por ejemplo.

Y uno, que ni forma parte de algún estamento, ni quiere ni necesita exhibir autoridad, ni tampoco título alguno para expresarse libremente, sigue andando su camino sin estridencias ni galardones de ninguna clase, tratando de humildemente, compartir.

Pero muchos o diría el 99% de ese *ejército religioso* que se envalentona con personas comunes como yo, difícilmente serían siquiera invitados a sentase en una misma mesa con reales *expertos*, de esos que efectivamente se han quedado casi ciegos...de tanto estudiar las religiones.

Tampoco tendrían las agallas para sentarse frente a John Shelby Spong y asumirse ignorantes de toda ignorancia.
Lo interesante es que Spong no es ni un Gnóstico declarado, ni es un bloguero del montón, ni es un ateo ;



John Shelby Spong es un valiente Cristiano que no teme decir lo que muchos no quieren saber;



Y además John Shelby Spong dedica su vida a abrir ojos....y consciencia;



Les comparto en éste mediodía, un poco apenas de lo mucho que hay para compartir de éste gran hombre;

El Aura alrededor de la Biblia

La Biblia, ¿cómo llegó a ser un texto escrito? ¿Refleja un punto de vista singular, una inspiración única o eso es sólo una idea que los devotos religiosos han impuesto sobre ella? Puesto que ese documento que llamamos *Biblia* ha sido escrito por muchos autores durante un período de cerca de mil años, ¿Cuáles fueron las circunstancias específicas que impulsaron la escritura de cada parte? ¿Cuál fue el proceso mediante el cual estas piezas individuales fueron consideradas *Sagradas Escrituras*? ¿Hubo otros trabajos que compitieron por su inclusión en la Biblia pero que por alguna razón fueron rechazados?

Si es así, ¿quién tomó esas decisiones y con qué criterio?
¿Todas las partes de la Biblia deben considerarse igualmente santas y válidas, o la Biblia aprueba conceptos demostradamente falsos y actitudes que la sensibilidad moderna y una conciencia más desarrollada considera rechazables?
Por sorprendente que pueda parecer, estas preguntas perfectamente obvias raramente se formulan en la variedad de Iglesias que componen el mundo cristiano y algunos cristianos incluso las consideran hostiles y carentes de fe.

En los grandes centros teológicos de enseñanza, sin embargo, estas preguntas son lugares comunes habituales. Pero, cuando los alumnos de estos centros se alejan de ellos y acuden a servir a la gente que ocupa los bancos de los templos, parece casi que hay una conspiración de silencio acerca de estas cuestiones que afectan al conocimiento bíblico. En el corazón de la vida religiosa, este clero formado conforme a las ciencias actuales se encuentra ante una Biblia recubierta con un aura de santidad tan poderosa que apabulla y silencia las preguntas críticas, que aparecen entonces no como búsqueda de la verdad sino como ataques a lo santo, a Dios y a la misma Biblia.

Por eso, antes de entrar en el estudio de la Biblia misma, quisiera echar una mirada sobre el escudo defensivo construido a través de los siglos por gente piadosa pero no bien informada, diseñado para proteger a la Biblia y su *verdad revelada* de la erosión a la que aparentemente está sometida. Uno se encuentra constantemente con este muro de defensa bíblica. 
Está presente en la propaganda que emana de los religiosos fundamentalistas. Evangelistas televisivos, como Albert Mohler, Pat Robertson y el difunto Jerry Falwell, constantemente se refieren a la Biblia como *la inerrante palabra de Dios*.

Hacen citas desde sus páginas para atacar la evolución, el surgimiento del feminismo, la homosexualidad y hasta las preocupaciones medioambientales.
Estos fundamentalistas contemporáneos tienen sus raíces en un grupo de protestantes evangélicos que, entre 1910 y 1915, publicaron en EEUU, con el apoyo de Unocal =Universal Oil Company of California=, y distribuyeron por el mundo, una serie de tratados llamados *Los Fundamentales*, tratados que, de hecho, dieron origen a la expresión *fundamentalismo*. 
Este movimiento proclamaba que la posición cristiana verdadera sobre las Escrituras era considerar cada palabra de la Biblia como verdad revelada e inerrante, tal cual.

Mirando atrás en la historia, veremos que esta actitud ya estaba presente en los tiempos de Galileo y en el s. XVII, cuando representantes del cristianismo romano condenaron la idea de Galileo de que la tierra no era el centro de un universo de tres niveles y que el sol no giraba alrededor de ella.
¿Cuál fue la prueba ofrecida para la condena? 
El pasaje en el libro de Josué 10:12-14 en el que Dios, en respuesta a las oraciones de Josué, detuvo al sol en el cielo para alargar la duración del día y así facilitar que Josué extendiera su victoria sobre los Amorreos.

Los jerarcas eclesiásticos argumentaban que esta cita bíblica era una prueba clara, procedente de la *inerrante palabra de Dios*, de que Galileo estaba equivocado. Este escudo defensivo alrededor de la Biblia se construye diariamente aún en las iglesias tradicionales que considerarían una vergüenza que se las calificara como fundamentalistas, puesto que se consideran a sí mismas más educadas y sofisticadas que aquellas a las que se denomina como fundamentalistas. Pero, al final de las lecturas bíblicas en las liturgias, todas las denominaciones siguen usando una frase del tipo *esta es palabra de Dios*, a la que la congregación obedientemente responde *demos gracias a Dios*.

Esta práctica litúrgica común refuerza la actitud de impedir que los orígenes de la Biblia se sometan a escrutinios y averiguaciones que son normales en cualquier otro tipo de obra literaria. En las tradiciones litúrgicas cristianas más formales, a la lectura del evangelio, la precede algún tipo de procesión dentro de la congregación, con el libro del evangelio levantado, presumiblemente para que lo adore el pueblo.
Entonces el lector anuncia: *Lectura del Santo Evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo según...* el nombre del autor adscrito al evangelio del que se hará la lectura en ese día.

Al mismo tiempo, el lector designado también puede hacer algún mágico signo de la cruz sobre el texto mismo, como si lo bendijera de nuevo y descartara cualquier posibilidad de análisis crítico del texto. Luego, el lector puede persignarse como una señal de que sólo una persona en estado de santidad puede leer las palabras sagradas. En muchas iglesias, la lectura del evangelio se reserva, en efecto, a los ministros ordenados, lo que sugiere un estatus especial para los evangelios.
Una vez terminada la lectura del pasaje, el lector proclama: *El Evangelio del Señor* a lo que la congregación obedientemente responde, *alabado seas Señor Jesucristo*.

El claro mensaje implícito en estos actos piadosos, que se repiten domingo tras domingo y año tras año, es reforzar la actitud hacia la Biblia en general y hacia los evangelios en particular, de que cualquier cuestionamiento crítico de su contenido es altamente inadecuado. Así, el antiguo escudo de defensa bíblico se va haciendo cada vez más sólido. Y aquellos que quieren eliminarlo se arriesgan a provocar la reacción de los creyentes. Los clérigos, especialmente los recién ordenados, son reacios a atacar esta *línea Maginot*. Y de este modo tenemos un patrón establecido de comportamiento.

Este escudo defensivo se revela también de otras formas, quizás más sutiles. Hasta hace poco, las Biblias generalmente se imprimían en un fino papel, de cantos dorados, con tapas de cuero negro, y a veces con una cruz dorada en la portada; todo lo cual servía para destacar que este libro era diferente de cualquier otro. Se le daba a la Biblia además un sitial destacado en el estante de libros, o estaba prominentemente instalada sobre una mesa, como era el caso en el hogar de mi infancia. Uno aprendía rápidamente que poner otro libro sobre ella constituía un sacrilegio.

Estas *Biblias familiares* raramente se abrían porque no eran para ser leídas sino para registrar en ellas la historia familiar de bautismos, matrimonios y defunciones. También servían como registro de todos los momentos solemnes, sagrados, de la historia familiar. Uno no jugaba con los contenidos de sus páginas. Otro signo de esta especial proclamación de la verdad de la Biblia está en el hecho de que este libro normalmente se imprimía en un formato de dos columnas por página. 
Casi ningún otro libro se imprime de esta manera.

¿Se han preguntado de dónde surgió esta modalidad o por qué se ha hecho tan uniforme? 
Cuando se publicó, entre 1946 y 1952, la Versión Estándar Revisada de la Biblia, se la dividió en tres volúmenes, dos para el Antiguo Testamento y uno para el Nuevo, y con un formato de una sola columna. Sin embargo, esta versión fue tan fuertemente rechazada que hasta se quemó masivamente en varios lugares de EEUU. Hubo varias razones para esta resistencia, algunos de ellos relativos a la traducción de algunos pasajes; pero otra fuente de irritación clara, aunque subliminal, fue el hecho de que la Biblia se viera como un libro común.

Los únicos otros libros que se publican normalmente en formato de dos columnas son los textos de referencia, como diccionarios y enciclopedias. Ambos son fuentes de autoridad. Uno va a la enciclopedia a obtener datos que se presume son verdaderos. Así también se dirige el diccionario en búsqueda de significados que son la última palabra. Al imprimir la Biblia bajo este patrón de autoridad, la propaganda religiosa parece implicar que este libro es también una fuente de respuestas últimas y exactas.
El formato fue parte del aura de santidad que sirvió, inconscientemente, para lograr que la gente se relacionara con la Biblia de un modo exento de cuestionamientos.

En algún momento, al inicio del proceso, alguien tuvo que haber tomado conscientemente esta decisión.
Recuerden que durante la mayor parte de nuestra Historia, la educación universal no existía.
Por eso la mayoría de las personas en el mundo pre-moderno no sabían leer. Aun contando con este obstáculo de cara a un conocimiento firmemente instalado, durante siglos la Biblia se publicó sólo en latín, idioma que las masas no hablaban.

En la historia cristiana hubo un tiempo en el que traducir las Sagradas Escrituras fue un delito castigado con la muerte. De esta forma, el escudo defensivo bíblico se veía reforzado. Al traducir la Biblia a las lenguas vernáculas, la Reforma del s. XVI comenzó el proceso de erosión de la autoridad eclesiástica. 
Esta erosión aún no ha terminado. 
La Reforma produjo la tradición protestante en la que no se permite que ninguna autoridad central =como el Papa= determine la verdad para todos los creyentes.

Ahora bien, sintiendo profunda ansiedad ante esta ausencia de referencia, los protestantes empezaron a tratar a la Biblia como a un Papa de papel, e invistieron a sus palabras con la misma infalibilidad que la tradición católica daba al Papa.

Y con ello se reforzó poderosamente el escudo defensivo alrededor de la Biblia al mismo tiempo que se la separó de cualquier expansión del conocimiento.
De modo que el primer paso en el estudio de los orígenes de la Biblia consiste en cruzar a través de este escudo defensivo y examinar el texto bíblico en sí mismo, sin las presuposiciones de la propaganda religiosa.

Espero que el resultado de este paso sea positivo no sólo para la fe sino también para la integridad intelectual de cualquiera.

John Shelby Spong

Fuerte abrazo para todos.

Gilgames***

Fuentes;
-johnshelbyspong
-abc

3 comentarios :

Alejandro Arrabal Diaz dijo...

+1.

Nefer dijo...

Hola. Con permiso dejo unos links sobre el tema de la red neuronal en el corazon del anterior post.
El primero de una revista de salud si bien parece que no tiene muy buen rollo con la OMS

http://www.dsalud.com/reportaje/el-corazon-mucho-mas-que-una-bomba-de-sangre/

El otro es una entrevista a una matematica en origen que luego derivo a otras cosas como vender libros(asi que cuidado jeje). Aunque quiza un "experto oficial" no se atreveria nunca a interpretar asi los datos me parece muy interesante su vision
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120314/54267641495/annie-marquier-corazon-cerebro.html

Gilgamesh el inmortal dijo...


Alejandro y 3+;
muchas gracias.


Nefer;
¡¡¡gracias!!! voy a leer amigo, me interesa y a partir de lo que lea voy a investigar más a fondo, y si hay algo que pueda aportarme no te quepa dudas que lo vamos a analizar y reflexionar, y compartir. ¡¡¡abrazo!!!