miércoles, 1 de marzo de 2017

* John Shelby Spong; abriendo ojos 10 *

***Próspero inicio de Marzo para todos.

Mucho hay para compartir pero mi faena albañileril ocasional con una ola de calor que no afloja, me impiden editar con el debido tiempo, así que como para no dejar la mesa vacía en ésta noche, les continúo compartiendo el gran estudio del Sacerdote Spong sobre nuestros libros sagrados...esos que forjaron la llamada *religión*.
Fuerte abrazo para todos.



Elías y Eliseo-Inolvidables personajes

El pasado otoño, mientras repasaba las columnas de la serie Orígenes de la Biblia con el fin de publicarlas en Harper Collins el año que viene con el título: *Reclamar la Biblia para un mundo no religioso*, me sorprendió lo siguiente: en el apartado sobre el surgimiento de los profetas, había saltado desde Natán, a quien considero el fundador del rol de los profetas, a los profetas que van desde Isaías a Malaquías. Esto quiere decir que había dejado de lado a dos profetas que, por otra parte, son de los más extravagante que hay en la historia judía: Elías y Eliseo.

Esta omisión tenía tanta relevancia que inmediatamente sentí que debía completar mi trabajo añadiendo una columna sobre estas dos figuras que, en el siglo IX aC, tuvieron gran autoridad para los judíos y por consiguiente en la Biblia. Por eso espero que se reciba y valore esta Columna.

Las historias de Elías y Eliseo se encuentran entre 1 Reyes 17, donde de repente aparece Elías, y 2 Reyes 13, donde Eliseo aparece por última vez, cuando su muerte. Hay en estos capítulos narraciones de lo más dramáticas pues sus aventuras son un tanto teatrales y fantásticas pero siempre muy interesantes.

Elías y Eliseo juegan además un papel importante en el desarrollo de la primerísima literatura cristiana. Muchos pasajes de los Evangelios no tendrían lógica si no comprendiésemos que ambos personajes están en el trasfondo de los mismos. 
El retorno de Elías era lo que, para los judíos, iba a anunciar la venida del mesías. 

Por tanto, su recuerdo ocupa un lugar destacado en la representación de Juan Bautista, el precursor de Jesús. Marcos, a diferencia de Pablo que lo ignora, es el primero que introduce a Juan Bautista en la tradición cristiana; y lo presenta como un nuevo Elías: viste su ropa, se alimenta como él y vive en el desierto igual que él.

La tradición sinóptica, además, presenta al mesías como un nuevo y mayor Elías, de modo que la historia de Elías, y también la de Eliseo aunque algo menos, dan forma a parte de la historia de Jesús, especialmente en el evangelio de Lucas.
Permítanme que ahora examine más de cerca estas dos figuras. 

A Elías se le conocía como Tesbita pues provenía de Tisbé de Galaad, una región al este del Jordán. Su aparición en la historia es dramática. Había una gran sequía en toda la tierra que, al parecer, Elías le había anunciado al rey Ajab, del Reino del Norte, casado con Jezabel.

Como suele ocurrir, la culpa de la mala noticia se le adjudicó al mensajero, de modo que se consideró a Elías el responsable de la misma. Al poner precio a su cabeza, Elías huye a esconderse, primero cerca del torrente de Kerit, en el desierto. Elías no era un cualquiera pues cuenta la historia que Dios lo cuidó mediante unos cuervos que le traían pan, igual como habían hecho antes, durante la hambruna causada por la sequía. Cuando las aguas del torrente Kerit se secaron, Elías se fue más al este, hasta Sarepta, donde se encontró, por primera vez, con una viuda, madre de un hijo único.

Elías le pidió agua así como también una torta de harina de maíz, pero ella le respondió que sólo le quedaba un poco de harina y aceite y quería hacer una última comida para ella y su hijo antes de morir de hambre. 
Elías le aseguró que, si accedía a su pedido, nunca más, en adelante, le faltaría harina y aceite. 

He aquí, pues, un tema recurrente: la alimentación milagrosa que parece durar siempre. El tema había aparecido primero en la historia del maná caído del cielo; aparecerá de nuevo en la historia de Eliseo y luego aparecerá en los evangelios cuando Jesús con cinco panes y dos peces alimente a varios miles de personas.

Pero, si volvemos a Elías, vemos que más tarde el hijo de la viuda muere y Elías le devuelve la vida. Es el primer relato bíblico de una persona que devuelve la vida a otro. Elías también devolverá la vida a un niño más adelante. Ambas historias serán el trasfondo de dos milagros de Jesús de Nazaret según los sinópticos. 
Otro ejemplo, por tanto, del reciclado midráshico de los evangelistas del siglo I de nuestra era, que siguen en esto una costumbre de los escritores judíos en general.

Conforme con la tradición de Natán que se enfrentó a David, Elías se enfrenta, una y otra vez, al rey Ajab. Por eso se le dio el título de *azote de Israel*. La cuestión que se debatía entre el profeta y el rey era si el culto a Baal y Asherah podía coexistir con el Dios Yahweh, cuyo profeta era Elías. 

Baal y Asherah eran los dioses de la fertilidad de los cananeos, y su culto aún persistía y Jezabel lo apoyaba. Por eso Elías retó a los sacerdotes de Baal y Asherah en el monte Carmelo. Cuatrocientos sacerdotes de Baal y cuatrocientos cincuenta de Asherah frente a la figura solitaria y heroica de Elías.

¿Cuál de los dioses respondería a las súplicas y haría derramar fuego sobre el toro sacrificado? Siguiendo un orden propio de las leyendas, primero les tocó a los sacerdotes de Baal y Asherah quienes bailaron, cantaron e incluso se laceraron mientras suplicaban a sus dioses. Pero no hubo respuesta. 
El fuego celestial no se manifestó. 
Mientras esto sucedía, Elías, revestido de pieles como persona importante, se burlaba de ellos diciéndoles que quizá su Dios estaba dormido. 

Luego, llegó su turno y, para reforzar el poder del milagro que estaba seguro que iba a suceder, derramó varios barriles de agua sobre el altar y el animal sacrificado hasta que el agua llenó la zanja de alrededor.
Entonces, Elías suplicó a Yahvé que hiciera bajar fuego del cielo y, en efecto, el fuego bajó y destruyó con sus llamas el animal sacrificado, además de evaporar toda el agua de alrededor. Elías ganó y no tuvo clemencia: 
cortó la cabeza de todos los falsos sacerdotes con su espada y así purificó el culto de Israel. 
Y parece que el milagro fue eficaz pues lo repitió dos veces más, según recoge la Biblia.

La ascensión al cielo de Elías, al término de su vida, es muy espectacular también pues Elías no murió sino que una carroza tirada por caballos de fuego y un torbellino lo arrebató y lo propulsó al firmamento. Siglos más tarde, Lucas incorporó alguno de estos elementos en su relato de la ascensión de Jesús.

En el ciclo de Eliseo, sucesor escogido por Elías, se repiten muchos elementos. Es usual entre los judíos el recurso del midrash, mediante el cual se reciclan los relatos y uno nuevo se escribe sobre uno antiguo.

Separar las aguas para atravesar a pie enjuto algún mar o algún río, lo hicieron, primero Moisés y luego Josué, y luego también Elías y Eliseo. Sin embargo, Eliseo, como Elías, tenía cualidades menos admirables que la de obrar *milagros*. No es normal montar en cólera cuando unos niños te llaman *calvo* hacer que dos osas enormes salgan del bosque y los devoren.
Eliseo también hacía flotar en un río la cabeza de un hacha para que pueda encontrarse.

Y, al igual que Elías, podía devolver la vida a los muertos y curar la lepra de los extranjeros con sólo mandarles lavarse en el Jordán. Como Moisés y Elías, Eliseo tenía poder sobre el clima y lo emplea para castigar a los judíos por sus pecados, especialmente al rey por su la falta de fe. También se decía que podía hacer que una mujer estéril concibiese y este poder lo relaciona con los nacimientos de Sansón y de Samuel, así como con el nacimiento de Jesús.
Las historias de Elías y Elíseo están llenas de milagros, magia, fantasías y esquemas narrativos populares, todos construidos sobre lo que probablemente era una muy mínima base histórica.

Sin embargo, ambos consolidan el papel de los profetas en Israel, que consiste básicamente en hablar con autoridad frente al poder político. Lo interesante de estas narraciones es que establecen que nadie, ni siquiera el rey, puede escapar a la ley moral de Dios que un hombre puede siempre discernir.
Elías y Eliseo fluyen juntos a lo largo de la Biblia y es difícil separarlos. Hay cosas que se ordenan a Elías y que finalmente se cumplen en vida de Eliseo y, a veces, incluso después.

El juramento que había hecho la Reina Jezabel, de cortarle la cabeza a Elías por haber decapitado él a los ochocientos cincuenta sacerdotes de Baal en el monte Carmelo, no se cumplió hasta que, siglos después, otra reina, Herodías, mujer del rey Herodes, hiciera decapitar al Bautista, nuevo Elías que anunciaba la venida del mesías. En el evangelio de Lucas, muchos temas en torno a Jesús son reinterpretaciones de los relatos de Elías, magnificados y reutilizados.
Elías y Eliseo, son figura importantes en la historia judía y, sobre todo, son un puente con los profetas posteriores, del siglo VIII en adelante.

La misión principal de este grupo de profetas posterior fue transformar la religión, que debía dejar de ser una adoración externa y sólo ritual, de un dios tribal, vengativo y sanguinario como los humanos, y pasar a valorar una presencia divina universal, con un concepto de la unidad basado no en la dominación sino en un sentido ardiente de la justicia y, por momentos, el amor; una religión referida a un Dios que quiere misericordia y no sacrificios, y que afirma que la religión consiste en vivir con rectitud la propia vida y caminar en la presencia de Dios, más que en practicar una liturgia.

Mientras releía los pasajes de las historias de Elías y Eliseo el pasado otoño, volví a darme cuenta de la gran dependencia del relato cristiano respecto de los textos judíos, y de cómo nada se puede interpretar literalmente en los evangelios ni en los relatos hebreos, cuyos temas siempre vuelven a aparecer de generación en generación. La eternidad de Dios aparece a través de los temas y símbolos que siempre reaparecen, como el poder de controlar la naturaleza, de mandar sobre el fuego, de proporcionar alimentos y de volver a la vida a la gente.

En un momento culminante de los evangelios, en el monte de la Transfiguración, Elías está junto a Moisés y ambos, como símbolo de la Ley y de los Profetas, hablan con Jesús. Los autores de los evangelios vienen a decir, en esta escena, que, para comprender a Jesús, hay que leer las Escrituras hebreas, y esto es mucha verdad.

John Shelby Spong

Gilgamesh***

3 comentarios :

Alejandro Arrabal Diaz dijo...

+1.

Lehaim HermanO.

Gracias por tu respuesta al comentario anterior.
Yo, antes fui albañil antes que seguridad privada, y los modismos de los nombres de los materiales, tambien cambian aqui en spain de la zona norte al sur pasando por el centro......jejeje. El idioma español es muy extenso.

Te compadezco BrO. Menudas baldosas para moverlas. Lo bueno es que con ese tamaño se hacen metros.... Tambien depende del grueso de la pasta pa poner las losas.... A mas grueso mas baila por el peso.

Y el dolor de muñeca de tanto darle al palaustre con la mezcla.

En fin, duro oficio para el que se tenga que jubilar a los ¿70?. Eso quiere el expresidente Anzar.

Gracias por regalarme tu tiempo.

Fuerte apreton de manos.

LEHAIM.

eleritzo espaider dijo...

...magnífico diálogo entre Alejandro y Gilga sobre aspectos de la construcción. 19 años entre "jambas y vanos"..que tiempos..Namasté.

Gilgamesh el inmortal dijo...


Alejandro y 1+;
muchas gracias.


Alkejandro;
jejeeje, un placer entonces intercambiar técnicas con un profesional, lo mío es vocacional, y es cierto lo de los intro-spain, acá de norte a sur pasa lo mismo. Sí hermano, al ser grandes se cubre más rápido pero de la misma forma hay que preparar mucho mortero porque para esa medida y grosor no solo hay que empastar el suelo sino también cada baldosa con la llana, y eso cansa tb preparar el mortero de a balde, un balde me da para pegar una baldosa y media.

Dura labor? ¡¡durísima!! por eso siempre he tenido una gran admiración por los Albañiles, nunca ganan lo que merecen y jubilarse...generalmente muchos no llegan porque es un trabajo demoledor. De nada amigo, lindo intercambio por fuera de la temática bloguera, jeje, abrazo grande.



eleritzo espaider;
¿cómo compañero? ¿usted tb en la construcción?, he tenido que desasnarme con la wiki para entender eso de jambas y vanos..jeje, eso es lo pedagógico de nuestros variopintos modismos idiomáticos. Abrazo amigo.