miércoles, 23 de noviembre de 2016

* Ignacio Gómez de Liaño Alamillo; Conocimiento y Sabiduría-2*

***Hermosa noche de Miércoles para todos.

Sigo compartiéndoles partes del enorme trabajo del apreciado Ignacio Gómez de Liaño Alamillo
Hoy los conceptos de Posidonio, quien nació en el año 135 antes de Cristo y murió en el 51 AC.
Posidonio fué un político, astrónomo, geógrafo, historiador y filósofo estoico griego, nativo de Apamea, Siria. Fue aclamado como el mayor polímata de su tiempo, aunque ninguna de sus numerosas obras puede leerse hoy en día, puesto que sólo han sobrevivido fragmentos.

Nótese la capacidad de éste notable pensador y su Conocimiento, que supo unir espiritualismo con cientifiscismo, algo que hoy está reñido por ambos polos, cuánto necesitamos volver a unirlos...¿cierto?.

Cuando analizamos el mundo actual podríamos llegar a entender que esa división es fomentada por ambas partes....¿porqué será no?...¿no querrán que recuperemos el Conocimiento..? por algo el Vaticano tiene sus *Observatorios Astronómicos* incluso Sacerdotes Astrónomos... y la más avanzada Ciencia...tiene en sus filas a una mayoría *Creyente* aunque nos quieran hacer creer que son ateos..., algo para pensar amigos..

Les dejo entonces con la entrega y espero les sea de suma utilidad, aunque sé que es un tema que puede aburrir a muchos como a mí también cuando era jóven, el Conocimiento nos necesita maduros..perseverantes y concentrados.




-Según Posidonio, el cosmos es un gran animal viviente que abarca todo lo que existe. Penetrando la materia eterna, el Fuego, que es a la vez Razón, Sabiduría y Ley suprema, hace brotar toda la diversidad de los seres, los cuales se escalonan jerárquicamente y se conectan entre sí como los anillos de una cadena. El maestro
de Rodas piensa que todo lo existente es corpóreo, pero contrapone la corporeidad sutil y luminosa de los seres celestes a la pesada y grosera de los terrestres.
Este dualismo de tierra y cielo es una adaptación de la distinción platónico-aristotélica de cuerpo y espíritu, de Dios y mundo.

En su universo daba cabida, junto al panteón de los dioses helénicos, a una turbamulta de deidades y dáimones, ya visibles ya invisibles, lo que indica el universalismo de su teología. La mezcla de filosofía y politeísmo, con sus complejas jerarquías de dioses astrales, hace del filósofo de Apamea un precursor del medioplatonismo, el gnosticismo y el neoplatonismo.
A la manera del cardenal de Cusa, Posidonio intentó, según E. Barker, una especie de concordantia catholica, que unía cielos y tierra, y hacía del
gobierno terrenal una copia del celeste.

Sus discípulos romanos no podían sino mirar con simpatía el espíritu universalista y armonizador de su filosofía, pues era el reflejo ideológico de su política imperial. Del orden riguroso que existe en el cosmos =regido por la Razón y la Providencia divinas= deduce el filósofo de Apamea la posibilidad de la adivinación. Inclinado a creer en la magia, la astrologia y las profecías, Posidonio es llamado por san Agustín *philosophus astrobgus* y partidario de la doctrina del Hado estelar =fatalium siderum assertor=. En la mente de Posidonio la astrologia no está, sin embargo, reñida con las matemáticas =como tampoco en la mente de Hiparco, el más famoso astrónomo de la Antigüedad=, ni con las tecnologías y un enciclopedismo ilustrado.

El hombre =microcosmos colocado como lazo de unión *syndesmos* entre el cielo y la tierra= se compone de un cuerpo terrestre y un alma *pneuma* celeste.
Posidonio distingue en el alma, al igual que Platón, tres partes: una racional =hegemonikon= y otra irracional, que se desglosa en irascible y concupiscible. En el
hegemonikon multiplica hasta doce las ocho funciones que en él habían reconocido los antiguos maestros del Pórtico. Apartándose del monismo radical de éstos,
sostiene que no pueden venir de un mismo principio lo racional y las pasiones.

Pero éstas no son vistas como vicios, sino como simples movimientos de la parte irracional. Las pasiones no deben ser extirpadas, sino sólo reguladas por la razón. La inclinación al mal y la pasión desordenada corrompen el pneuma humano y aumentan la densidad anímica. Lastrada así para el vuelo final hacia las regiones del *aither*, el alma queda, tras la disolución del compuesto humano, cerca de las capas bajas de la atmósfera, en compañía de seres contaminados. Las almas puras se remontan, en cambio, a los altos espacios siderales donde gozan contemplando el maravilloso orden cósmico, según se relata de forma grandiosa en el Sueño de Escipión, que Cicerón tomó del filósofo sirio.

Hay un innegable parecido de familia, advierte E. Bevan, entre el mundo de Posidonio *en el que las almas se elevan, a través de espesas capas de aire, a las esferas del éter divino, y los mundos de los gnósticos uno o dos siglos más tarde, en los que las almas se esfuerzan por abrirse camino, a través de las esferas de los Siete Planetas guardados por demonios, hacia la esfera de la luz y la beatitud en el más allá*. Además de filósofo de altos vuelos, Posidonio predicó una moral elevada.

Se adelanta al cristianismo en la reprobación de las riquezas *Posidonio dice que las riquezas son causa de muchos males, no porque hagan nada, sino porque excitan
a los que lo han de hacer* =Séneca, Ep. 87=, la contraposición carne-espíritu *la primera parte del hombre es la virtud, a la cual va ligada la carne inútil y floja,
apta sólo para engullir alimentos, según dice Posidonio*, y la concepción de la Ley como una Voz bajada del Cielo *la ley =...= tiene que ser como
una Voz que desciende del Cielo* .

Posidonio creó un sistema en el que se engranaban armónicamente las tendencias espiritualistas y cientificistas de la época. El universalismo y el enciclopedismo de su filosofía brindaban categorías mentales que griegos, romanos, judíos y cristianos acogerán ávidamente para explicar sus creencias. Según el Timeo, el Demiurgo que dio forma a la turbulenta masa material utilizó dos sustancias, la de lo Mismo y la de lo Otro. La primera fue a parar a la esfera suprema u octava de las estrellas fijas; la segunda, a las otras siete planetarias. Lo que explica que el movimiento de la primera sea tan igual y los de las otras tan variados.

La proeza del Demiurgo consistió en hacer que los diversos movimientos planetarios procediesen del uniforme de la octava esfera. Con su habilidad mecánica, Arquímedes hizo otro tanto, invitando así a reflexiones que iban más allá de la cosmología y la tecnología, pues Platón pensaba que cuando el hombre razona bien la mente efectúa movimientos semejantes a los de la octava esfera, pero cuando sus pensamientos están a merced de las engañosas impresiones sensoriales, entonces realiza movimientos poco armoniosos, como los
de las esferas planetarias.

Gilgamesh***

3 comentarios :

Alejandro Arrabal Diaz dijo...

+1.

agramunti dijo...

Hola soy Agramunti. Vale la pena recuperar a los sabios. Zósimo de Panoplis, considerado el primer alquimista en occidente dijo sobre la piedra filosofal: Existe una piedra que no es piedra, un objeto precioso que carece de valor, un ente multiforme que no tiene forma, una cosa desconocida que todos conocemos. Un abrazo Gilgamesh

Gilgamesh el inmortal dijo...


Alejandro y 3+; muchas gracias.

agramunti; ¡tanto tiempo hermano!gracias por el aporte amigo, el Conocimiento...la piedra que no es piedra. Fuerte abrazo.