sábado, 24 de octubre de 2015

* La respuesta a la llamada *

***Excelente noche de Sábado para todos.

Interesante capítulo éste de Hans Jonas en el cual podemos identificar cosas sumamente importantes.
Si tomamos que aquella llamada de Jesús se corresponde a Adán estamos hablando del momento inicial de la creación humana como tal, no confundir con el Adán pre-cósmico, puesto que ese Adán o Anthropos es precisamente el que viene a hacer la llamada al Adán de carne y hueso.

El Adán pre-cósmico es el Eón Cristo que habitaba en el Pleroma, es decir en el sitio donde surgieron las emanaciones del Supremo, Pleroma es un lugar anterior a la creación del espacio cósmico o el universo, si se quiere.
Si pensamos que a cada uno de nosotros vendrá *la llamada* tal como le ocurrió al Adán de carne y hueso, estamos errados.
Dicha llamada fué en Adán quien se convirtió en una especie de matriz, un producto único, que al ser quien posteriormente se reproduciría hasta llegar hoy a ser cuantos somos en el mundo y cuantos más seremos, traemos incorporada dicha capacidad de descubrir la llamada sin que ésta se produzca de la misma forma que con Adán.



Adán fué en cierta forma el patrón o molde original que nos dejaría genéticamente esa llamada en alguna parte de nuestro Espíritu o incluso del Alma.
Haga de cuenta que usted tiene su teléfono celular, bandeja o carpeta de mensajes recibidos, donde hay uno que nunca Usted atendió pero que, al revisar ahora la carpeta o bandeja, Usted descubre como *mensaje no leído*.

Aquél primer mensaje a Adán de carne y hueso fué por una vía de misterio, es decir un fenómeno de esos que no vemos, telepatía, presencia mental, sobrenatural o como quieran llamarle, y, en la segunda llegada de Cristo hecho carne y hueso bajo el nombre de Jesús, fué precisamente para la difusión de los misterios *informados a Adán*, con el objeto de que en algún momento de nuestras vidas encontráramos algo llamado Gnosis....que es precisamente la biblioteca material del Conocimiento que aquél Adán recibiera en forma de misterio sin materia, puesto que ese Cristo de Luz misionó desde el Espíritu y no desde la carne-materia, como sí hizo hace 2000 años encarnando para dejarnos por ejemplo, sus Revelaciones, que en nada se parecen a las que nos han enseñado a través de la religión.



¿Porqué habría de venir hace 2000 años el Cristo a encarnar si ya había dejado en Adán el gen álmico o espiritual que en todos nosotros debería auto-reproducirse?.
Porque si Usted tiene una escencia pura que obtuvo de machacar pétalos de Jazmín, por ejemplo, olerá hermosamente, pero a medida que comienza a diluirla con agua para producir más frascos de perfume, mayor dispersión de la escencia, lo que resultará en que el frasco número 100 ya no olerá a jazmín, no olerá a nada porque será solamente agua.

Hete allí la permanente manipulación del ser humano que leemos en las escrituras tradicionales. De un *creced y multiplicaos* o un *poblad la Tierra*, de repente un diluvio para aniquilarnos, luego, de hacer el amor padres con hijos a una abstinencia castradora cuando se impone aquella ley mosaica.
El reino del Demiurgo, imperfecto como es, debe repararse sobre la marcha, y desde el Pleroma, Cristo vino a ser el ajuste de tuerca definitivo para no tener que venir cada vez que el Demiurgo cambiara sobre la marcha las deficiencias de su creación.



Resumiendo, tenemos un gen espiritual poderoso y puro dormitando en nuestro interior, tenemos un testimonio a través de la Gnosis escrita, de cómo activarlo.
Y finalmente otra acotación, en una parte de lo que leerán como; *Sobre el mundo que tiene que ser no tenemos poder*.

Muchos suelen preguntarse que si hay un Pleroma donde habitan los seres realmente Puros, cómo es posible que se permita que siga existiendo éste mundo cruel y despiadado donde el Demiurgo hace y deshace a su voluntad. Esa respuesta la veremos mucho más adelante cuando analicemos el llamado *Pistis Sofía*, para entender que nada se destruye sino que se regenera, porque regenerándose vuelve a su estado pre-cósmico de corrección.

¿Fórmula cruel? pensarán algunos, sin embargo, dicha crueldad se revertiría si activáramos nuestro gen dormido, ¿Y porqué pasan los milenios sin reactivarse y tenemos que ser reciclados dolorosamente una y otra vez?, porque nosotros desconocemos cuántos son los que deben ser reactivados hasta que éste círculo vicioso acabe de una vez por todas, razón que nos desespera cuando vemos que somos 7 mil millones y que es un imposible semejante reactivación masiva.



Pues no desesperen..., para los Eones y su gran Sabiduría, el tiempo no es nada aunque para nosotros sí lo es, especialmente porque una de las trampas que hacen a nuestra decepción es precisamente la corta vida que disponemos, tema que habláramos hace tiempo. 
Si voy a vivir apenas unos 80 años; *dale que va...la vida es tan corta que no me vengan con salvaciones imposibles...*, y ahí...zasss compramos un ticket para el próximo reciclaje....

El final del círculo vicioso nada tiene que ver con la mirada que nos muestra un mundo como el que vemos..., mientras esperamos que sea perfecto y no lo es, cada día más y más Espíritus se reintegran al Pleroma, sin que nos demos cuenta...

La respuesta a la llamada

¿Cómo responde el que recibe la llamada al contenido de ésta?
El primer efecto de la llamada es, por supuesto, el despertar del profundo sueño del mundo. Después, sin embargo, la reacción de quien así ha sido despertado ante la situación revelada por la llamada y ante las demandas que le son impuestas puede ser de distinta índole, y verse seguida de significativos diálogos entre el que llama y el que es objeto de la llamada. En la cosmogonía maniquea, según Teorodo bar Konai, por ejemplo, la primera reacción de Adán al despertar y conocer la situación en la que se halla es un arranque de terror:

-*Jesús el Luminoso se acercó al inocente Adán. Le despertó del sueño de la muerte, para que se librara de los muchos demonios. Y como un hombre que es justo y encuentra a un hombre poseído por un demonio poderoso y lo calma por medio de su poder, así sucedió con Adán, porque ese Amigo lo encontró sumergido en el más profundo de los sueños, lo despertó, lo agitó, lo zarandeó para que despertara, echó de su lado al Demonio seductor y apartó de él al poderoso arconte esclavizándolo.

Y Adán se examinó a sí mismo y descubrió quién era. Jesús le mostró a los Padres que están en lo alto y a su propio Yo reproducido en todas las cosas, en los colmillos de las panteras y de los elefantes, devorado por los que devoran, consumido por los que consumen, comido por los perros, mezclado y atado a todo lo que existe, aprisionado en el hedor de la oscuridad. 
Lo levantó y le hizo comer del árbol de la vida. 
Entonces Adán gritó y se lamentó: elevó su voz terriblemente, como el rugir de un león, desgarró su ropa, se golpeó el pecho, y dijo: ¡Ay, maldito sea el que dio forma a mi cuerpo, el que puso grilletes a mi alma, los rebeldes que me esclavizaron!*.

Un tono similar, aunque más apagado, encontramos en el apartado precedente como primera respuesta a la llamada =en el fragmento de Tur-fan M 7 y en el pasaje
J 57 mandeo=. Más primitiva y humana es la reacción de Adán en el texto mandeo G430-s., cuyo comienzo citamos en la página anterior. Allí, como vimos, la llamada del despertar coincide con el mensaje de la muerte. 
La continuación de este pasaje muestra a un alma ligada a la tierra, aterrada ante la perspectiva de tener que partir y aferrándose desesperadamente a las cosas del mundo:

-*Cuando Adán escuchó esto, se lamentó de su destino y lloró. Adán defiende su indispensable presencia en el mundo: ¡Padre! Si me voy contigo, ¿quién hará de guardián en este vasto Tibil?... ¿Quién ayuntará los bueyes al arado y quién guiará la semilla hasta la tierra?... ¿Quién vestirá al que está desnudo... quién detendrá la lucha en el poblado?. El mensajero de la Vida responde: No te lamentes, Adán, por este lugar en el que moras, porque este lugar está devastado... Los trabajos serán abandonados por completo y no volverán a emprenderse...

Entonces, Adán ruega para que su esposa, Eva, sus hijos y sus hijas puedan acompañarle en su camino. El mensajero le dice que en la casa de la Vida no existen ni el cuerpo ni la familia. A continuación, le instruye sobre el camino: *El camino que tenemos que recorrer es largo e infinito... junto a él se sientan mayorales, guardianes y cobradores de portazgo... Las escalas están preparadas, y entre miles eligen un alma buena y que haya sido iluminada*. 

Tras lo cual, Adán se separó de su cuerpo, se da la vuelta una vez más y se lamenta por su cuerpo, y, después, comenzó su viaje a través del éter. Incluso en este punto el diálogo continúa; de nuevo, Adán se lamenta por su cuerpo; una vez más, pide que Eva le acompañe, aunque ya sabe que tiene que partir solo, que terminar su lucha solo. Finalmente escucha estas palabras: *Cálmate y guarda silencio, Adán, y la paz de los buenos será contigo. Ve y elévate hasta tu lugar, y Eva, tu esposa, se elevará después de ti. Entonces todas las generaciones llegarán a su fin y todas las criaturas perecerán*.

De esta forma, la llamada individual está relacionada con la escatología general del regreso de todas las almas. 
A los diferentes significados del lamento con el que el alma despertada responde primero a la llamada, debemos añadir su queja, la acusación incluso levantada contra la gran Vida misma, que debe responder por la condición contra natura que acaba de ser revelada al alma. Así, en la versión de la llamada que aparece en G 387-s., leemos:

-*Al oír esto, Adán se lamentó y lloró su suerte. Y dijo al Uthra de la Vida: *Si sabías esto, ¿por qué me llevaste lejos de mi morada, me pusiste en cautividad y me echaste al interior del cuerpo apestoso...?*. Tras lo cual, él le respondió: *Guarda silencio, Adán, tú, cabeza de toda la tribu. Sobre el mundo que tiene que ser no tenemos poder. Levanta, levanta, adora a la Grande =la gran Vida= y sométete, que la Vida pueda ser tu salvadora. Que la Vida sea tu salvadora y que asciendas y contemples el lugar de la luz*.

Por último, el alma pide a la gran Vida que responda por la existencia del mundo como tal y por su propio exilio en éste: es decir, pregunta el gran *¿Por qué?* que, lejos de ser apaciguado por el despertar y por el recordatorio de su origen, se ve poderosamente agitado por éstos y se convierte en una de las grandes preocupaciones de la gnosis que se acaba de iniciar. Esta pregunta recibe incluso el nombre de *pleito sobre el mundo*, que Adán debe presentar a la primera Vida.

-*Asciende, Adán, y presenta tu pleito a la primera gran Vida, tu pleito sobre el mundo en el que moras. Di a la gran Vida: ¿Por qué has creado este mundo?
¿Por qué has separado a las tribus de tu centro? 
¿Por qué has sembrado la lucha en el Tibil? 
¿Por qué me quieres ahora, a mí y a toda mi tribu?*. =G 437=

La respuesta a este tipo de pregunta constituye el tema más importante de las distintas especulaciones gnósticas con respecto a los orígenes. Sobre algunos de estos modelos volveremos cuando analicemos los diferentes sistemas. No obstante, en la mayoría de los casos, la respuesta a la llamada no tiene una naturaleza problemática, y suele derivar en una aceptación alegre y agradecida. *El Evangelio de la Verdad es alegre para quienes han recibido del Padre de la Verdad la gracia de conocer Su existencia* =palabras con las que da comienzo el Evangelio de la Verdad=.

Si una persona está en posesión de la Gnosis, es un ser de las alturas. Si es llamado: escucha, contesta y se vuelve hacia Quien le llama, para ascender de nuevo a El.
Y conoce la forma en que es llamada. Estando en posesión de la Gnosis, cumple con la voluntad de Aquel que le ha llamado. Desea hacer lo que agrada a Este, y recibe reposo. El nombre de =¿cada?= uno viene a él. Aquel que posee la Gnosis, conoce el lugar del que vino y el lugar al que se dirige =EvV 22:3-15=
¡Felicidad para el hombre que se ha re descubierto a sí mismo y ha despertado!=EvV 30:13-s.=
En este contexto, encontramos a menudo la secuencia escuchar/creer, tan familiar desde el Nuevo Testamento:

-*Adán escuchó y creyó...
Adán recibió la Verdad...
Adán miró hacia lo alto, lleno de esperanza y ascendió*.
=J 57=

Nos encontramos aquí con la tríada; fe, conocimiento y esperanza, como respuesta a la recepción de la llamada. La mención al amor aparece en el mismo contexto:

-*Adán sintió amor por el Hombre extraño, cuyo lenguaje es extraño, diferente al del mundo* =G 244=. 
Todos aman la Verdad, porque la Verdad es la Boca del Padre; Su Lengua es el Espíritu Santo... =EvV 26:33-36=. El lector cristiano se siente por supuesto familiarizado con la tríada de san Pablo, fe, esperanza y caridad =1 Cor 13:13que, no sin razón y quizá de forma intencionada, omite el conocimiento y ensalza el amor, considerado el sentimiento más importante. La poesía mandea expresa con enorme belleza la aceptación agradecida y llena de fe del mensaje, y la conversión del corazón y el renacimiento a la vida que siguen a ésta. Sirvan algunos ejemplos para apoyar este comentario;

-*El día en que te contemplamos, el día en que escuchamos tu palabra, nuestros corazones se llenaron de paz. Creímos en ti, oh Bondadoso, contemplamos tu luz y no te olvidaremos. En todos los días no te olvidaremos, ni una sola hora dejarás de estar en nuestros corazones. Porque nuestros corazones no conocerán la ceguera, estas almas no serán retenidas*. =G 60=.

Del lugar de la luz partí, de tu lado, brillante morada...Un Uthra me acompañó desde la casa. El Uthra de la casa de la gran Vida que me acompañó sostenía una vara de agua viva en su mano. La vara que sostenía en su mano estaba llena de hojas excelentes. Me ofreció de sus hojas, y oraciones y ritos brotaron enteros de esta vara. De nuevo me ofreció de sus hojas y mi enfermo corazón halló alivio y mi alma extraña halló consuelo. Una tercera vez me ofreció de estas hojas, y obligó a los ojos de mi cara a mirar a lo alto para que pudiera contemplar a mi Padre y le conociera. 

A mi Padre contemplé y conocí, y le dirigí tres ruegos. Le pedí la mansedumbre que no se rebela. Le pedí un corazón fuerte para soportar lo grande y lo pequeño. Le pedí suaves senderos para ascender y contemplar el lugar de la luz*. =G 377-s.=
El día en que comencé a amar la Vida, el día en que mi corazón empezó a amar la Verdad, dejé de confiar en todas las cosas del mundo. En padre y en madre no confío en el mundo. En hermanos y hermanas no confío en el mundo... 

En lo que ha sido hecho y creado no confío en el mundo. En todo el mundo y en sus obras no confío en el mundo. Sólo mi alma busco, y es ésta más preciosa que mundos y generaciones. 
Fui y encontré mi alma, ¿qué valen para mí todos los mundos?... 
Fui y encontré la Verdad que se levanta en el extremo de los mundos...=G 390-s.=

Hans Jonas

Gilgamesh***

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