lunes, 28 de noviembre de 2016

* Ignacio Gómez de Liaño Alamillo; Conocimiento y Sabiduría-6 *

***Hermosa noche de Lunes para todos.

Interesante extracto el de hoy, especialmente para quienes suelen preguntarse qué es el Gnostiscismo, puesto que para ellos es algo nuevo y desconocido, y a veces con mala reputación a causa de lo mismo de siempre...los inescrupulosos que montan un negocio sobre cosas tan nobles como ésto.

En el extracto se demuestra también cuales eran los Conocimientos en el pre-Cristianismo, que posteriormente fueran excluídos o mascarados en lo que todos =o casi todos= hemos abrevado; la Biblia y el Nuevo Testamento.

¿Cómo es posible que un puñado de auto proclamados Sabios, decidieran sustituir semejante y abrumador caudal de Conocimiento, que era el fruto de siglos y hasta milenios..de poder ir desentramando la enorme madeja de nuestra existencia?...cada quien razone porqué..
Importante también el concepto que se tenía de Sofía..que en aquellos tiempos era una figura primordial en el estudio de nuestra existencia, sin embargo ya ven...de Sofía en las misas y demás cultos tradicionales...bien gracias.

Y en el extracto de hoy, cerca del final, hay un dato más que importante...
Como habrán ido viendo quienes siguen éstas entregas, Antes de Cristo ya se hablaba del Logos..del *hijo del Dios ingénito*, claro está que aún Cristo no había aparecido en escena. Los Gnósticos comenzaron a desconfiar del carácter que algunos le daban a Sofía y al Logos pre-cristiano, y llega un clic que les hace comenzar a alcanzar otra comprensión, me refiero a la intervención de los *Samaritanos* tiempo después de la muerte de Filón de Alejandría, también judío.

Aquellos Gnósticos habían llegado a conclusiones que, posteriormente con la aparición de Cristo y el descubrimiento del Nag Hammadi =para nosotros= en el año 1945, tenemos un libro que incluye Gnosis pre-cristiana, y de la otra...la que según el NH es revelada por Cristo a sus seguidores, y que le pone certeza a aquella *otra comprensión* pre-cristiana cuando los Samaritanos =tal como dice Liaño= hacen su aparición en escena antes de Cristo introduciendo *modificaciones* en la religión judía de aquellos tiempos. 

Para quienes quieran ver qué hito marcaron los Samaritanos les recomiendo ver un breve texto en Wikipedia, sección Creencias, como para que comprendan ustedes lo que los Gnósticos estaban advirtiendo...., lo que después formó parte de la extraña invención de algo que todos tenemos quizás en casa...dos libros en uno, La Santa Biblia...y el Nuevo Testamento...

Les dejo con Liaño;





El eclecticismo de Filón de Alejandría

Las nociones que acabamos de exponer fueron adoptadas por diferentes tradiciones culturales. Es el caso del teólogo y exégeta judío Filón de Alejandría =14 a. C.-40-50 d. C.=, el cual se sirve de las doctrinas estoicas, platónicas, aristotélicas y pitagóricas a fin de interpretar las Escrituras. Filón interesa aquí especialmente porque anticipa muchas de las ideas que manejarán los gnósticos y cronológicamente está muy próximo a Metrodoro.
Como punto de partida, Filón afirma la trascendencia de Dios.

*El increado =agenetos= no se parece a ninguna de las cosas creadas, sino que las trasciende tan completamente que incluso la inteligencia más penetrante está muy lejos de aprehenderle y debe confesar su impotencia*. La desproporción entre Dios y las criaturas fundamenta la doctrina de la incomprehensibilidad divina, que desempeñará un importante papel entre los gnósticos y hermetistas, como también en Clemente de Alejandría, Gregorio de Nisa, Juan Crisòstomo y Dionisio Areopagita. La incomprensibilidad de Dios descansa en su absoluta simplicidad: es el aeides, el Sin-forma. 
A partir de ahí, Filón trata de definir a Dios por la vía de las negaciones que abrió Platón en la primera hipótesis del Parménides.

Lo que Dios deja conocer de Sí mismo son sus Potencias. Filón nombra unas veces dos, la Creadora y la Regia; otras, cinco, en cuyo caso agrega la Misericordiosa, la Ordinativa y la Prohibitiva. Este cuadro pentàdico de las Potencias se completa con otras dos nociones: el Logos y Sofía =o Pensamiento divino=. Esta es, para Filón, la *consorte* del Dios Sumo; aquél, el Hijo de entre ambos. Esta estructura de Dios-Sofía-Cinco Potencias-Logos, anuncia algunos importantes rasgos de las composiciones diagramáticas que encontraremos en la doctrina gnostica del Pleroma divino.

Filón vio las Cinco Potencias en términos espaciales, a modo de ciudades, siendo el Logos la metrópoli o Ciudad Celeste de la que dependen, a modo de colonias, las Potencias:
*La más antigua, segura y excelente ciudad, que no es sólo ciudad, sino metrópoli, es el Logos divino en el que conviene refugiarse ante todo. Las otras cinco, como unas colonias, son las Potencias del Logos presididas por la Potencia Creadora, según la cual el Creador ha hecho el mundo mediante su Logos*

Si el Logos es la metrópoli y las Cinco Potencias sus colonias, y si el rasgo más elevado del Logos es su Poder Creador, se ha de suponer que en el centro está la
Urbe del Logos-Creador =que hunde sus raíces en el abismo divino-el Dios Incomprensible=, encontrándose las Colonias-Potencias =Regia, Misericordiosa,
Ordinativa y Prohibitiva= en los vértices del cuadrado cuyo centro es el Logos. Por la secuencia del texto, parece que Filón veía la Metrópoli del Logos-Creador sobre un lugar elevado, a modo de Fuente de la Sabiduría =la fuente del Santuario que aparece en la visión del Templo de Ezequiel ayuda a visualizarla=, de modo que las cuatro colonias subsidiarias ocupan zonas menos elevadas.

Una concepción ideoplástica semejante la encontraremos en los gnósticos valentinianos, que ven el Pleroma en forma de diagrama estructurado aritmológicamente, siendo su periferia equiparada a la Jerusalén Celeste.
En tanto que la doctrina de las Potencias conecta con el conocimiento de Dios por su acción en el mundo, la del Logos se refiere a la estructura de esa acción.
En el Logos se distinguen dos planos ontológicos: como Logos Increado, no tiene existencia distinta de la divina; como Logos Creado Inmanente, obra en las criaturas intelectuales. Filón llama al Logos *Primogénito* =protogonos=, el más antiguo de los ángeles. Arcángel, Principio, Nombre de Dios, Hombre a imagen o esencial. Vidente, Israel.

Según Daniélou, Filón ha recibido esta doctrina de la teología palestinense. Para designar al Verbo, los judeocristianos se sirvieron de las expresiones Onoma y Arkhé =Nombre y Principio=, así como de hemera =día= y topos =lugar=. El evangelista Juan llama Logos a Jesucristo; el autor de la epístola deuteropaulina a los
Colosenses le dice *Imagen del Dios invisible, Primogénito =prototokos= de toda criatura, porque en él fue creado el universo* =Col 1, 15-16=.
El Logos divino está por encima de las Potencias como Frontera entre el Creador y la Creación:

*Al Logos Arcángel y muy antiguo es a quien el Padre ... ha hecho el don insigne de estar situado en la frontera =methorios= para separar a la creación del Creador....No es ingénito =agenetos= como Dios, ni engendrado como nosotros, sino intermedio entre ambos extremos, comunicándose con el uno y con el otro* .

En cuanto Nous o Intelecto de Dios orientado hacia el mundo, el Logos comprende los arquetipos de la realidad. Por ello, *puede ser considerado Lugar =topos= el Logos divino al que Dios ha inundado completamente con las Potencias incorpóreas*.
*El mundo de las ideas no podría tener otro lugar que el Logos divino*
El Logos es sello =sphragis= que imprime en las cosas creadas los modelos que porta en su seno. *Por eso, cada una de las criaturas posee desde el principio su
forma =eidos= perfecta, por cuanto es la impronta e imagen del Logos perfecto*

*El Logos imprime en el alma su impronta =sphragis= dando a entender que Dios ha atribuido una forma al ser informe del universo...y, después de haberlo terminado todo, ha sellado el mundo con su imagen y su idea, su propio Logos*.
El Logos es piloto y cochero del mundo, es decir, su Providencia:
*Lo mismo que el Ingenerado recorre toda la creación, así el Logos del Ingenerado corre en el Logos de la criatura, como si fuera llevado sobre las rápidas nubes; porque el
Logos divino está presente en todo y lo alcanza todo*.

El Logos es instrumento de discernimiento o división =Logos tomeus= *Nuestro Logos divide en partes infinitamente infinitas y no cesa nunca de dividir todas las realidades y los cuerpos que aprehende inteligiblemente*. Pero también une la creación:
*El Logos del Ser, porque es el nudo =desmos= del universo, sostiene también todas sus partes y las estrecha entre sí para impedir que se desmoronen y desarticulen*.
La idea estoica del Logos-Desmos no era nueva en el judaismo.

Ya la conocía el alejandrino que escribió el Libro de la Sabiduría de Salomón, pero la llamaba Sofía, no Logos. Los valentinianos son los gnósticos que dan una visión más grandiosa del Logos como enlace =desmos= a la vez que frontera =methorion= de la creación.
Tanto se destaca el Logos en el pensamiento filoniano que a veces se diría que existen dos dioses:
*El Logos, intérprete de Dios, es el Dios de nosotros los imperfectos; mas el primer Dios es el Dios de los Sabios y de los perfectos*.

No hay, desde luego, diteísmo, pues el Logos no es más que el Pensamiento divino, pero ese desdoblamiento de la naturaleza divina indica una tendencia que se desarrollará en los círculos gnósticos, los cuales, antes de terminar el siglo I, opondrán al Dios-Padre el Demiurgo Yaldabaot, que no es otro que el Yahvé bíblico revisado críticamente. En Justino y Orígenes se advierte también una oposición entre el Padre incomprehensible y el Logos cognoscible, *desviación, bajo la influencia de Filón, de la teología trinitaria* =Daniélou, pág. 192=.

En la doctrina filoniana del Logos se cruzan, pues, varias tradiciones: de una parte bíblicas =el Logos de los LXX, que traduce el hebreo datar= y la triple función creadora, reveladora y judicial que el Logos de Dios tiene en el AT; de otra, varias líneas de la filosofía griega: la platónica, según la cual el Logos es el pensamiento de Dios sobre la creación; la aristotélica, en la cual el Logos es un equivalente del nous divino; la estoica, cuyo Logos penetra y anima el universo. La doctrina del Logos servirá a los teólogos de la escuela de Juan y a los gnósticos para definir la naturaleza divina de Jesucristo.

En el pensamiento filoniano la Sabiduría o Sofía se identifica a veces con el Logos, pero más a menudo es anterior a éste, ya que Filón estima, como los gnósticos, que constituye el pensamiento =ennoia= de Dios. El judío alejandrino imagina esa Ennoia-Sofía como Paraíso, y al Logos como Río fluyente, en tanto que el Universo es comparado a la Ciudad Santa. Sofía había desempeñado un papel cada vez más destacado en el pensamiento judío anterior a Filón, llegando a adquirir un cierto carácter personal como *consorte* de Dios. En los Proverbios aparece como una mujer *en la encrucijada de las sendas, a la vera de las puertas, al borde de la ciudad*, gritando a los hombres que aprendan la prudencia y diciendo de sí misma:

*Yahvé me creó al principio de su proceder, con anterioridad a sus obras, desde siempre. Desde la eternidad fui constituida .... Cuando se aseguraban los cielos allí estaba yo ..., junto a él estaba yo como artífice, y era sus delicias* =Prov 8=.

A su misión cosmogónica alude el comienzo del siguiente parágrafo:
*La Sabiduría edificó su mansión, talló sus siete columnas*, esto es, los siete órdenes planetarios de la Hebdómada.

En la Sabiduría de Jesús ben Sira =siglo II a. C.= se abunda en la preexistencia de Sofía:
*Antes que todo fue creada la Sabiduría, la Inteligencia y la Cordura, desde la eternidad*.

La Sabiduría, que aparece personalizada *en la asamblea del Altísimo*, dice de sí misma:

*Yo salí de la boca del Altísimo y como niebla he cubierto la tierra. Puse mi tienda en las alturas y mi trono sobre columna de nubes. Sola di la vuelta al círculo del cielo y he paseado por la profundidad del abismo. ...Antes del tiempo, desde el principio me creó y no cesaré jamás*.

La insistencia con que el Sirácida conecta la Sabiduría con Israel, ya que identifica la Sabiduría con la Ley mosaica, implica un matiz polémico contra la
Sabiduría griega. Por último, en el Libro de la Sabiduría de Salomón, obra escrita en Alejandría en tiempos del propio Filón, podemos leer:

*La Sabiduría es más móvil que todo movimiento, se difunde y penetra en todas partes por su finura; pues es una exhalación de la fuerza de Dios, y una emanación pura de la gloria del Omnipotente: por eso nada manchado penetra en ella. Es una irradiación de la luz eterna, espejo terso de la energía de Dios, e imagen de su bondad*.
La Sabiduría *proclama su buen nacimiento al convivir con Dios, y ... está iniciada en la ciencia de Dios*.

A imitación del Espíritu y la Pronoia de los estoicos, el autor pone a la Sabiduría en relación con el Logos:

*Dios ... que todo lo hiciste con tu Logos, y con tu Sabiduría formaste al hombre ..., concédeme la Sabiduría que se asienta junto a tu trono*.

En tanto que el Logos y Sofía constituyen una esfera intermedia entre el Dios-Padre increado y la creación propiamente dicha, los ángeles pertenecen al orden creado. Filón los asimila a veces, inspirándose en Platón, a las almas que se introducen en los cuerpos humanos al nacer. La relación especial que tienen con el Logos se refleja en el nombre que a veces les da, logoi, término técnico de los estoicos. En cuanto logoi, los ángeles son instrumentos del Logos en la administración del mundo.
La angelologia de Filón es la réplica de la demonologia platónica que vemos desarrollada en Plutarco.

Entre las variadas funciones que desempeñan, destaca su intervención en la fabricación del cuerpo humano, tema inspirado en el Timeo.
Esta función antropogónica de los ángeles será una de las favoritas de los gnósticos, quienes los rebajan, conforme a la orientación general de su ideario, a un plano psíquico-animal. Como guardianes y compañeros suyos, los ángeles asisten al hombre a lo largo de la vida en su ascensión hacia Dios:

*Quien sigue a Dios tiene necesariamente por compañeros de camino a los logoi, a los que se suele llamar ángeles*.

En un nivel inferior de la Creación está el cosmos. 
Los niveles angélico y cósmico se oponen como, en el platonismo, lo inteligible y lo sensible. El primero es el *kosmos noetos*, el segundo es el *aisthetos o visible*. A éste lo llama Filón *el hijo menor de Dios, por cuanto es sensible; el hijo mayor, el mundo inteligible, es concebido como asentado junto a él*. Mientras que el mundo ideal, sobre el que reina el Logos, es el *primogénito*, el material, imagen del ideal, *es más joven que el primogénito, destinado a encerrar tantos géneros sensibles como inteligibles existen en el mayor*.

Hay, pues, dosfiliedades, la superior inteligible, modelada sobre el Logos, y la inferior cósmica, imaginada sobre el Logos. Si Dios es como un arquitecto que, antes de construir una ciudad, diseña el modelo o arquetipo, el Logos es el Sumo Sacerdote del Cosmos, el cual es visto, a la manera de los henoquianos y qumranitas, ya como Templo ya como la Ciudad Santa.
Al mundo inteligible se opone el sensible:

*El mundo incorpóreo tenía ya sus fronteras constituidas en el Logos divino. El mundo sensible ha sido realizado conforme al modelo de éste*.

El Logos como frontera o límite =methorion,horos= entre el mundo inteligible y el sensible dará pie, al ser asimilado ese horos con la cruz =stauros=, a algunas de las especulaciones más características de los valentinianos. Entre éstos, el papel que Filón y el evangelista Juan asignan al Logos lo desempeña el Autogénito-Cristo, que se encuentra en el mismo plano teogónico del Logos, conjuntamente con su consorte la Sofía inferior.
El doble nivel de kosmos noetos y kosmos aisthetos tiene una traducción exacta en términos antropogónicos:

*Hay una diferencia muy grande entre el hombre modelado ahora y el que fue hecho anteriormente a imagen de Dios. El que ha sido modelado es sensible, poseedor de cualidades, compuesto de cuerpo y alma, hombre o mujer, mortal por naturaleza. Pero el que ha sido hecho a imagen es una idea, un género, un sello, inteligible, incorpóreo, ni hombre ni mujer, de naturaleza incorruptible*.

También habla Filón de *dos especies de hombres: 
el celestial y el terrestre*.
La esencia del hombre no forma parte del cosmos y, al igual que éste, es imagen del Logos.
El hombre creado a imagen es la idea-arquetipo del hombre preexistente en el Logos. Esta dualidad, que procede del relato antropogónico del Timeo, Filón la
descubre en el doble relato de la creación del hombre del Génesis.

Creado a imagen de Dios y hecho para mandar a las sensaciones y pasiones, el Nous humano es incomprensible e incognoscible, al igual que el divino. Así, *la inteligencia que hay en cada uno de nosotros es capaz de conocer a los demás seres, pero es incapaz de conocerse a sí misma*. La relación del Nous con el Cuerpo es la misma que la del Logos con el Cosmos. 
La Sensación o Aisthesis =Eva= formada después del Intelecto o Nous =Adán= es la cooperadora y aliada de éste. La exégesis del relato del Génesis, en que se habla del *hombre hecho a imagen*, lleva también a Filón a igualar eikon =imagen= y nous =intelecto=, lo que implica que la noción de imagen se ve favorecida por la dignidad inherente al intelecto y la idea.

En la síntesis teológica de Filón, la fe judía corona el logos griego. Pero unos años después de su muerte, los samaritanos y los judíos disidentes de la Ley y de
la institución del templo de Jerusalén que fraguaron los primeros sistemas gnósticos invirtieron los términos, conservando, sin embargo, casi todos sus ingredientes.
El Dios judío es entonces rebajado a un rango inferior. Colérico, vengativo y presuntuoso, Yahvé sólo entiende de las realidades animales. Transmutado en Yaldabaot y situado muy por debajo de la pareja Logos y Sofía, desempeña el papel de Demiurgo inferior y viene a ser la síntesis de las Potencias divinas, sobre todo la Creadora y la Regia.

Aunque los gnósticos adoptan la estructura de la Péntada de las Potencias, la desgajan del Yahvé Creador y Rey, y la endosan al Padre incognoscible con una conceptuación diferente de la filoniana.
Casi todos los ingredientes de los sistemas gnósticos que afloran en los últimos años del siglo I se encuentran preformados en Filón y el pensamiento judío más o menos helenizado de la época: el Dios-Padre trascendente e incognoscible; su Sofía-Ennoia; el Nous-Logos primogénito, que resume en su ser locativo las realidades inteligibles =eones pleromáticos=.

En Filón está también la creación y administración del mundo a través del Logos-Sabiduría de Dios.
Pero en el pensamiento del alejandrino faltan ingredientes esenciales. En primer lugar, la peripecia de la Sofía inferior =Prounico o Achamot=, uno de los
eones del mundo inteligible que, extraviado en la materia, da a luz un aborto informe e infame, el Demiurgo Yaldabaot =Yahvé=, que en su arrogante ignorancia
se cree el Dios supremo y único.

En segundo lugar, la complicada trama que adopta el orbe divino, compuesto de eones estructurados según la Tétrada-Péntada, la cual, sin embargo, tiene, como se acaba de decir, un precedente en la péntada de las Potencias.

En tercer lugar, la fundamental idea de la bajada del eón Autogénito o Logos al mundo, pasando por las esferas arcóntico-planetarias, para aposentarse en un cuerpo humano. Falta, por último, el afán por interpretar de forma negativa las Escrituras a fin de demostrar que la religión judía es la plasmación histórica de un falso espíritu, de un *pneuma de imitación* e impostura, mediante el cual Yaldabaot tiraniza a una porción del género humano =los judíos= que, sometida a la animalidad de su despótico Señor, es incapaz de abrirse a una auténtica espiritualidad.

Gilgamesh***

3 comentarios :

eleritzo espaider dijo...

..jaja..dejando comentario en post anterior..mientras "subes " este..voy a ponerme al día..Namasté.

Alejandro Arrabal Diaz dijo...

+1.

Gilgamesh el inmortal dijo...


Alejandro y 2+; muchas gracias.

eleritzo espaider; okis amigo.